Magdalena Max-Neef: “La maternidad es difícil. Piénsala, háblala. No la vivas sola”.

Tremenda actriz. Tremenda mujer y madre. Carismática y muy simpática. Simple y auténtica, todos los días la escuchamos en radio Tiempo y siempre vigente en teatro. Es Magdalena Max- Neef. Y ésta es su visión de la maternidad, la crianza y la conciliación entre trabajo y ser madre hoy sin morir en el intento. 
Por Constanza Díaz
¿Qué edad tienen tus hijos? 
36, 17 y 15
¿A q edad tuviste al primero?
A los 19.
¿Cómo fue tu experiencia de ser mamá joven? 
Tuvo de todo. Angustia, incertidumbre, pesadillas horrendas de lo que le podía pasar, esto particularmente los primeros 2/4 meses. Cuando estaba por llegar a la casa de la Universidad me empezaba a apurar y la última cuadra la corría pensando que le había pasado algo atroz. Con el tiempo me lo tomé con más relajo y naturalidad. Mi hijo fue súper pataletero y creo que para la poca experiencia que tenía no lo manejé tan mal. Ahora bien, creo que lejos, la época más dura fue la adolescencia.
¿Te sentías preparada? 
Nunca me lo cuestioné demasiado, pero ahora mirando en perspectiva creo que me faltaron herramientas y madurez para enfrentar algunas situaciones difíciles.
¿Qué fue lo que más te costó? 
Yo soy de una generación que vivió su juventud completa en dictadura, con todas las restricciones  que eso implicó. Creo que la falta de libertad en la que crecimos nos hizo confundir el autoritarismo con la necesidad de límites claros en la crianza. Quisimos marcar la diferencia y nos excedimos. Como un dato estupidamente anecdótico, cuando mi hijo tenía tres días, le corté las uñas para que no se rasguñara la carita  porque me parecía que ponerle los típicos guantecitos le iba a impedir mover sus dedos con libertad. ¡Nadie puede!
Después me enteré que cortarle las uñas a un recién nacido era muy peligroso porque le podía dar una hemorragia. No sé si será cierto pero me lo dijo una enfermera indignada con mi irresponsabilidad. De ahí en adelante cometí muchos errores en ese sentido.
Tú última hija la tuviste a los 41, ¿cómo fue la diferencia de ser mamá tanto tiempo después? 
La viví en pareja. Más acompañada y bien acompañada. Cuando llegó mi primera hija, mi hijo mayor tenía la misma edad que yo tenía cuando él nació. Me acompañó en el parto junto con mi marido. Después de 19 años de ser hijo único me pareció que era una linda experiencia que compartiera con nosotros ese momento. ¡Eso si, a los dos los puse detrás de mi cabeza no por delante!
Mi hijo mayor fue el hijo de todos mis amigos y creció haciendo tareas en los camarines y amamantándose mientras yo me aprendía los textos. Curiosamente nunca me complicó demasiado ni me sentí limitada por él y creo que eso se lo debo en primer lugar a mi nana maravillosa. Ella llegó a mi vida cuando yo tenía 2 meses y me acompañó hasta sus 84 años, jugando un rol fundamental en la vida de toda mi familia. Mis dos hijas menores fueron una fiesta para todos porque ya había desestimado la idea de tener más hijos y no tenía ningunas ganas de estar en pareja, de verdad, NINGUNA.   Pero apareció una persona que sólo le sumaba a mi vida. ¿Cómo dejarla la pasar?  Pensé que por la edad los embarazos iban a ser más difíciles, pero no, fueron aburridos, como siempre,  porque para mi estar embarazada es una lata, no le veo la gracia, pero fueron buenos y me premiaron con dos hijas increíbles.
¿Existía en ese entonces la presión qué hay hoy por ser una mamá perfecta?
Mucho menos. La gente siempre ha  opinado más de la cuenta, sobretodo cuando uno es chica, pero creo que en esa época se pontificaba menos y se respetaba más los distintos estilos de crianza. Ahora está lleno de verdades absolutas y de intolerancia. Yo ya estoy vieja y no me puede importar menos no acercarme al modelo de perfección que se postula, pero compadezco a esas mamás jóvenes bombardeadas de gurús sabelotodos a través de las redes sociales.
¿Cómo concilias trabajo con maternidad? 
 Mal, bien, regular, pésimo excelente. Depende del nivel de exigencia de la maternidad y del trabajo. A veces coincide la exigencia baja en una con la alta del otro y la cosa funciona. Cuando la exigencia es baja en ambos lados, es puro placer y todo parece funcionar maravillosamente
 ( Eso, la verdad, se da con poca frecuencia). Cuando la exigencia es alta en ambos sentidos,  nada se concilia,  vives en el caos, te desbordas, sientes que lo haces todo pésimo y entonces, aparece en plenitud, la eterna compañera de la maternidad ; La culpa. Como los niveles de exigencia casi nunca dependen de nosotras,  debemos buscar una manera para que conciliar ambos planos sea menos difícil. En este sentido, son fundamentales tus redes de apoyo o tu capacidad de generarlas en caso de no tenerlas a priori. Si no hay pareja presente, nana, abuelos, hermanos, familia en general, una buena amiga o una vecina de confianza pueden  hacer la diferencia, del mismo modo, que  tú puedes representar la diferencia para ellas. La maternidad es una montaña rusa de emociones en la que te diviertes, te asustas, te aburres, te sientes feliz, triste, realizada, frustrada, maravillosa, incompetente y muchos adjetivos más que se complementan o se contraponen. La maternidad es difícil. Piénsala, háblala, compártela. No la vivas sola.
¿Eres una mamá culposa? 
Cada vez menos.
¿Qué tipo de mamá eres? 
Creo que soy una mamá divertida, cariñosa, súper poco condescendiente, “demasiado directa” como dicen mis hijas ( no lo dicen como una virtud, en todo caso). Soy bien poco eficiente en lo práctico y el deficit atencional me ha acompañado persistentemente a lo largo de mi vida. Soy cercana y bien preguntona aunque tengo claro que la necesaria busqueda de independencia de los hijos, sobretodo de los adolescentes pasa por una que otra mentira o en el mejor de los casos varias omisiones (nada nuevo en todo caso, basta con que hagamos un poco de memoria) Soy bastante abierta en relaciòn a la sexualidad pero intento inculcarles ( tanto a mis hijas como a mis nietas) que una buena sexualidad tiene mucho que ver con respetar tu ritmo y tus procesos personales y no tomar decisiones producto de la presión de otro ni del entorno. Con respecto a las drogas y el alcohol soy majadera con lo de “mientras más tarde mejor” con resultados relativos, debo reconocer.  Esto a  pesar de que predico con el ejemplo, ya que nunca he tomado, no consumo drogas y dejé de fumar hace casi 30 años. Predicar con el ejemplo, en todo caso, no es garantía de éxito, no se ilusionen, pero  al menos te da un piso de consecuencia que te permite catetear un poco más, lo que tampoco es garantía de nada. Afortunadamente tengo una relación de mucha confianza con mis hijas lo que me permite en alguna medida guiarlas en sus decisiones.
¿Amiga de tus hijos o mamá educadora? 
 Soy una mamá que educa, forma,  acompaña e intenta orientar valórica y practicamente a mis hijos. No soy amiga, pero intento tener altos niveles de complicidad con ellos.
Magdalena, la abuela 
Magdalena tiene  3 nietas de 14, 12 y un año de edad. Vive con sus dos nietas mayores. “Más que de abuela ejerzo de madre con ellas, pero con mi nieta menor estoy disfrutando del placer de no tener responsabilidades y sólo quererla y regalonearla. Es una sensación exquisita”.
¿En qué proyecto estás ahora? 
Estoy en la obra “Hijos de su Madre” con el Teatro. Aparte mi grupo de toda la vida, en el Teatro San Ginés. Tengo un programa en la Radio Tiempo (95.9) todos los días de 18 a 19,  “Lo que el tiempo se llevó”  y varios proyectos en el área de capacitación, eventos con mis stand ups y muchas  cosas que siempre estoy inventando y que a veces resultan y otras veces no, pero que me mantienen creativa. En este oficio no puedes esperar que otros te llamen a hacer cosas, siempre tienes que estar inventando y siendo gestora de tus proyectos. Si en el camino  te proponen algo interesante, genial, pero hay que estar siempre en movimiento. A veces cansa su poco, pero te mantiene en forma .
¿Hace bien salir a trabajar para no volverse loca en la casa? 
A mi me hace bien, no sé si a todos. Hay personas que se sienten felices y realizadas quedándose en su casa y dedicándose exclusivamente al cuidado de los niños y la familia. A mí me parece una opción súper legítima, aunque socialmente es muy castigada,  porque ahora hay que hacerlo TODO y el cuidado exclusivo de la familia se mira como algo muy menor. De hecho todavía cuando alguien no trabaja fuera de su casa la gente considera que “no trabaja”. Por favor, si el trabajo de la casa es a go ta dor. Y sí, es un trabajo y muy importante. Yo creo que no podría, dedicarme sólo a la casa, aunque paso por épocas en que quedarme en mi casa lavando, doblando ropa y limpiando los baños me parece el mejor panorama. Se me pasa luego eso sí , aunque a veces, siento que podría pasarme el resto de la vida jardineando y no echaría mucho de menos el mundo.
Dale un consejo a las mamás primerizas que te leen 
Les diría que hay muchas maneras de ser una buena mamá y que no hay mejor receta que la que uno misma construye y descubre, que es bueno escuchar a otros pero solo un poco y que a veces la intuición propia es más certera que la experiencia ajena. Que el amor infinito y los límites claros son una mezcla estupenda, que la culpa es una muy mala consejera y el humor un  compañero perfecto.

Constanza Diaz

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