Los depredadores de nuestra maternidad

Por Natalia Martini, psicóloga

www.apoyopostparto.cl

 

El sábado 18 de noviembre estuvimos en el evento “La maternidad es responsabilidad de todos”, organizado por Centro de Atención Integral al Alma (gracias por invitarnos) y liderado por Laura Gutman, reconocida terapeuta argentina especialista en maternidad y familia.

Más que una exposición, fue un espacio para poder compartir preguntas e inquietudes sobre lo que nos pasa a nosotras con la llegada de un hijo, las necesidades y carencias emocionales que descubrimos y cómo estas se ligan también con nuestras experiencias de la infancia (según lo que Laura mencionaba).

Nosotras le preguntamos ¿por qué si las mujeres necesitamos una tribu o grupo de apoyo para criar a nuestros hijos, nos transformamos en atacantes cuando vemos a otra mamá?

Nos respondió que tiene que ver con el personaje que cada una de nosotras interpreta en la vida. Las adversidades que vamos enfrentando en el día a día nos hacen tener un personaje, una especie de rol o máscara que nos ayuda a relacionarnos también con otros. Ser “la que sabe todo” “la que opina” “la que pone malas caras” a veces nos ayuda con ciertas personas y dificultades, pero cuando somos madres se nos olvida sacarnos ese personaje y empatizar con la otra mamá que tenemos al frente.

Este ataque que desarrollamos con otras mamás es lo que ella denomina “depredadores” en la maternidad. Personas que se roban nuestra escasa tranquilidad y alteran nuestro equilibrio emocional. Laura señaló que las principales depredadoras son nuestras madres, por las heridas emocionales que han quedado en ellas cuando fueron madres y por las relaciones que hemos desarrollado como hijas con ellas.

Creo que lo interesante de los “depredadores” de la maternidad es mirar quién o quiénes están atacando nuestra estabilidad emocional en este proceso, es decir, que personas nos están haciendo mal. Tal vez con comentarios poco afortunados, con miradas, con descalificaciones o con otras actitudes que nos están haciendo daño y no las estamos viendo.

También tenemos un depredador interno, alimentado por la culpa, la inseguridad, el miedo a “hacerlo mal”. Si tenemos una vocecita que está minando nuestra tranquilidad y además esa voz está afuera, en otras personas, lo único que vamos a lograr es tener un monstruo depredador gigante que todos los días se come nuestra precaria felicidad.

La invitación es a eliminar ese depredador, cortando con personas que no nos ayudan, buscando personas que nos protejan de estos depredadores (Laura opina que es una de las funciones de nuestras parejas) y reflexionando de manera amorosa con nosotras mismas. Seguro que hay muchas cosas que, según nosotras, estamos haciendo “mal”. ¿Nos hemos preguntado qué estamos haciendo bien?

Constanza Diaz

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