Los cumpleaños de hoy no son como los de antes

Cuando a mí me celebraban mi cumpleaños, allá por los años 80, el evento se hacía en la casa y era todo muy simple. Muy familiar. Muy hogareño.
Iban los compañeros de curso, los abuelos y los primos. La torta de cumpleaños era hecha en casa por mamá. Nada muy sofisticado.
No existía animación, ni DJ, ni luces de colores.
La animación corría a cargo de mi hermana mayor.
Ella nos llevaba al jardín y nos organizaba juegos: Ponle la cola al burro, la gallinita ciega. O simplemente nos columpiábamos sin parar.
La música era un cassette del Chavo del Ocho. Aún, años después, muchos años después, la puedo escuchar en mi mente: Qué bonita vecindad. Qué bonita vecindad…..es la vecindad del Chavo. Que no vale ni un centavo, pero es linda de verdad….
Los invitados corrían felices por toda la casa.
Comíamos galletas, ramitas, cascarás de naranja rellenas con jalea de colores y el pastel de cumpleaños casero.
No recuerdo que haya existido el concepto de piñata. Sólo recuerdo que lo pasábamos estupendamente bien.
Éramos felices. Felices con poco.
Hoy en día, organizar un cumpleaños infantil es casi como organizar una fiesta de matrimonio.
Debes elegir el lugar y reservarlo con meses de anticipación.
Y pagar un dineral. Porque barato no es.
A eso hay que sumarle el Staff de animación para que entretenga a los niños. Ellos bailan, organizan juegos, pintan caritas.
Como su nombré lo indica, animan.
La torta de cumpleaños es sofisticada. Generalmente temática. Con el superhéroe favorito del niño o la princesa favorita de la niña.
Hay juegos de luces fosforescentes, comida para niños y comida para padres. De banquetería.
Piñatas, música, juegos inflables, camas saltarinas. Máquina de algodón. Máquina de palomitas.
La lista es interminable y te gastas una millonada.
Celebrar cumpleaños infantiles no es menor dentro del presupuesto familiar. Es un gran gasto.
Ya nadie hace un cumpleaños en casa.
Los niños de antaño me parece que eran más sencillos. La vida era más sencilla. Más linda. Más tierna. Más fácil.
Ahora todo es a lo grande.
Todo tiene que ser lo mejor. Lo más caro. Lo más tecnológico.
Algo muy íntimo se ha perdido.
Los padres también han cambiado. Se esfuerzan por darles en el gusto en todo lo material a sus hijos.
Todo ha cambiado demasiado.
Y me da bastante pena y nostalgia.
Constanza Díaz

Constanza Diaz

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