Lo que cultivo con mis hijos: El desapego y por qué lo hago

Me importa que mis niños sean independientes. Me importa que puedan funcionar sin mí. Me importa que se desarrollen seguros de sí mismos y que sepan que ellos pueden. y que no hay límites para lo que se propongan.

Cultivo el desapego, sí. Así como lo escucharon. Intento cada día que mis hijos se desapeguen de mi, de su mamá, de una manera sana, sin presiones, sin empujarlos. Me costó mucho en un comienzo con mi hijo mayor. No podía estar sin mí. Le costó mucho su primer año de colegio a sus cuatro años. Todos los compañeros quedaban tranquilos y él no, él sufría angustiado toda la mañana. Y yo también. Lo primero que me dijo la profesora:

-Sácalo de tu cama. Que duerma solo.

Y nunca lo hice. No pude. No quise. No era capaz y no estábamos preparados.

Hoy  tiene siete años y aún todas las noches se pasa a mi cama y me encanta. Pero aún así trabajo a diario su autonomía, nuestro desapego sano y en pro de su bien. No sé si mañana me muera o si viva 40 años más. Lo que sé es que quiero que mi niño sea fuerte y pueda funcionar en la vida en todos los planos y no sólo junto a mamá cerca. El trabajo fue difícil. Dejarlo solo de a poco, en casa de mi hermana, en clases de tenis. Luego comenzó a ir a casa de amigos, solo. En el colegio dejó de llorar. Aún es un niño muy apegado a mí pero yo no quiero que sufra. Mi mayor deseo en la vida es que sea feliz y creo que el desapego a las personas y a lo material hay que cultivarlo. No hablo de no querernos, no hablo de no ser cariñosa con él. No hablo de irnos a vivir al Tíbet y unirnos a Tampoco hablo de dejarlo solo. pero sé que lo único constante es el cambio en la vida y sé que los escenarios cambian, sé que n es fácil sobrevivir. Sé qué hay que ser fuerte y saberse parar. Y quiero que mi hijo no dependa de mí. Quiero que pueda funcionar solo, que tome sus propias decisiones, que pueda ir cinco días con su curso a acampar sin mí. El colegio adonde está trabaja para eso, para que sean niños autónomos y sepan solucionar sus conflictos. Para que sean seres humanos integrales. Para que lleguen adonde quieran llegar, sin límites. Por eso cada día qué pasa hago algún pequeño ejercicio para que sea más independiente y seguro de sí mismo.

-Anda a pesar tú el pan.

-Pregunta a la señora cuánto vale el libro.

-Ve, anda a pagar tú.

-Anda a la casa de tu amigo. Yo te paso a recoger en la tarde. Sí, voy a llegar. Confía.

Tú puedes. Yo sé que puedes.

Cultivo el desapego y lo mimo a mas no poder. Es contradictorio. Pero no quiero que sufren, quiero que sepan desenvolverse solos en la vida y que no dependan de nadie, ni de mí.

 

Constanza Diaz

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