Las mujeres no nos odiamos, nos queremos y cuidamos y acá explico por qué

Texto: Claudia Tapia

“No deseo que las mujeres tengan más poder sobre los hombres sino que tengan más poder sobre ellas mismas” Mary Shelley

He descubierto la serie de Netflix “Grace and Frankie”, en un comienzo sólo me interesó saber cómo se vive después de los sesenta años con una amiga. Después del primer capítulo, me di cuenta que no eran amigas, pero que estaban pasando por un momento profundamente doloroso de forma similar y que poco a poco se hacen espacio en sus vidas para integrar a la otra, salvándose con ello mutuamente.  Véanla si es posible. Se darán cuenta que hay relaciones que superan los lazos familiares, los matrimonios y los divorcios, por cierto. Ellas, en definitiva, dan una clase magistral de sororidad. (aquí les dejo el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=zIDiIB8YHKc) Así que busqué en lo concreto que cuál es el significado de este término.

“La sororidad se refiere a la coexistencia, solidaridad y apoyo frente a los problemas sociales que se presentan en sociedad. Es un valor vinculado a la unión, respeto y amor entre el género femenino.” Me encantó esta definición, más amé a esta palabra. Porque pensé en todas las mujeres de mi vida, como me han acompañado en los días más tristes, como me han empujado a tener valor cuando sólo me invadía el miedo, cómo saben sacarme sonrisas entre mis propias lágrimas de tristeza y, cómo en resumidas cuentas, han hecho del mundo un mejor lugar para mí.

La sororidad es mi superpoder. Me ha permitido ser sostenida por personas que me quieren sin juzgarme y que me entregan el mismo espacio para apoyarlas yo a ellas.

Esto es para todas mis amigas maravillosas, mi hermana que me conoce desde los 8 años y me ha acompañado en este largo camino de la vida, vio mi primer beso, es la madrina de mi hijo y es mi almohada (cuando dicen “pregúntale a la almohada”). Mis amigas del colegio que me han acompañado en todas las decisiones, buenas, malas o terribles que he hecho en mi vida. Mis amigas de la Universidad que crecieron conmigo en esta transición de ser adultas o con quien retrocedo cerca de quince años cuando hablamos todas fuerte y al mismo tiempo.

Mis amigas de mis distintos trabajos, que han estado ahí para mí sin importar nada. Que al verte todos los días están más cerca para apagar los “incendios” que puedan venir desde lo cotidiano a lo profundo.  Mis amigas de la vida, que me han entregado exquisitas conversaciones junto a una taza de café y galletas.

Hay que derribar el mito que tener amigas es complicado, que los mejores amigos son hombres. Que las mujeres no nos ayudamos. Porque no es así.

Nos ayudamos cuando somos amigas e incluso cuando somos desconocidas, porque en gran número de ocasiones los problemas los pasamos todas alguna vez y se requiere sólo un poco de empatía, por ejemplo, saber cómo se siente esa mujer que busca un asiento con su hijo pequeño en brazos, cansada y apenas haciendo equilibrio entre bolso, niño y su propio cuerpo, entonces tú te paras para darle el asiento.

Gracias a todas mis amigas, por mostrarme que las relaciones de largo plazo existen, que tu alma gemela puede partirse y que estos trozos no están reservado sólo para las parejas, sino para mostrar que allí, fuera de tu propia vida hay quienes se encuentran disponibles, siempre, para extender su mano y mostrarte que las cosas no son tan malas como parecen, que no estás sola y que van a salir de esta (porque uno lo dice en plural).

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.