La pubertad y cómo sobrevivirla 5 veces

Ignacio, mi hijo mayor, a  punto de cumplir 14 años

Siempre me pregunto si lo que le pasa a mi hijo adolescente le pasará sólo a él , por ende, lo soporto sólo yo, o…¿ tambíén le ocurre a miles de padres en el mundo?. La culpa la tiene la pubertad que hace estragos en su cuerpo y en su cabeza, además de afectar seriamente mi estabilidad psicológica (cómo si no tuviera suficiente con mis propias hormonas que están de fiesta casi todos los días).Ya no soporto esos cambios de ánimo, ese letargo, el desgano, en fin, todo lo que implica el proceso de convertirse en hombre. Pero tambíén hay días buenos donde vuelve a ser mi niño, tierno y considerado capaz de articular oraciones y respuestas coherentes y no monosílabos . Trato de subirme el ánimo y digo:”Ya queda poco, ya se le pasará…” e inmediatamente me atrapa el pánico y veo las caritas sonrientes de mis otros tres hijos que tambíén  crecerán rápido y pasaran por lo mismo.

Creo que pasar por la pubertad cuatro veces es un desafío titánico porque tengo cuatro hijos y vivo en Alemania lejos de mi gente y mi tierra. Es más complicado aún. Así lo siento.. Es difícil, sobre todo si son sólo hombres, debo admitir que los niveles de testosterona en casa a veces me agobian, por más que trato, hay actitudes de los machos que no logro comprender, bromas que no me producen gracia, como los gases de todo tipo, los pantalones y los zapatos siempre rotos. Criar a cuatro niños y acompañarlos en su camino a la adultez es una tarea que exige nervios de acero, lo bueno es que mi marido está en todas y tratamos de apoyarnos en todo momento, como debe ser, pero  espero que cuando llegue el turno de los otro tres, la experiencia nos ayude a transitar ese camino de manera un poco más fácil. Mientras, tendremos que experimentar con Ignacio.

Un año y un poco más después

Han pasado más de 400 días desde que escribí los primeros dos párrafos  a modo de terapia. Realmente la necesitaba. La situación ha cambiado drásticamente, ahora ya no son cuatro hijos, sino  cinco y sí, es otro hombre. Tuve a otro niño. Mi bebé en la familia Con quien aún puedo regalonear y disfrutar esos momentos en que te dejan abrazarlos y llenarlos de besos sin que te digan que ya no quieren más. Ignacio cumplió 15 años y si pensé que ya quedaba poco para pasar la  pubertad, me equivoqué rotundamente.

Ahora  ya no se ve como un niño, su voz está más grave, ya no compra su ropa en el sector niños,ya  no quiere ir conmigo al cine a ver Stars Wars (sería muy vergonzoso si alguien lo viera con su mamá) regaló su colección de legos a sus hermanos  menores,  encuentro números de teléfonos de niñas en sus jeans cuando los lavo, si se queda sólo en casa ya no me llama para  preguntarme si voy a llegar antes de que oscurezca (si me llama es para saber hasta cuándo tiene libertad),  usa perfume de hombre, va solo a la peluquería, a veces come como si el mundo se fuera a acabar, viajó solo a Chile mientras yo me moría de los nervios, en fin , casi como un hombre, pero si no fuera por el casì, todo sería más simple.

Cuando le aflora el niño que aún lleva adentro, puede ser peor que sus hermanitos, salta en el sofá a la par con los otros, roban en conjunto los dulces y chocolates que tengo escondidos, grita como si estuviera en un cumpleaños de monos, hace un montón de tonteras.

Me pregunto si se desesperará con el mismo así como yo tambíen lo hago con él. A veces no sé que táctica usar, porque a esa edad no queda otra que ponerse a trazar estrategias. ¿¿Le hablas como a un joven  o como a un niño?¿ lo premias o lo castigas? ¿ lo abrazas (si se deja) o lo mandas a la mierda?. He de reconocer que a veces la paciencia y las esperanzas me abandonan, pero no queda otra que seguir ,a veces dando palos de ciego, pero avanzando. Sé que no estoy sola en esto y que no será el último, ahora me mira otra carita más y me recuerda que Ignacio también fue así de chiquitito y tierno, que lo adoro con todo mi corazón aunque a veces sea un pubertón insoportable. Amor, esa es la única manera de sobrevivir a la temida pubertad.

Pía Quezada Prado

Periodista

Constanza Diaz

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