La mujer que era y la mujer que soy después de parir: cómo lidiar con el sobre peso que quedó

Por Carolina Rodriguez C.

¿Solías mirarte al espejo y apreciarte de cuerpo entero antes de ser mamá? Si lo hacías antes y lo haces ahora seguro notarás, y es como evidente, que tu cuerpo no es el mismo. Hoy luce marcas de guerra. Marcas que no desaparecen, como la cicatriz de una cesárea o las estrías en la piel. Probablemente ahora que fuiste madre y quedaste con algunos kilos de más y marcas en tu cuerpo ni siquiera tienes ganas de mirarte al espejo de cuerpo entero y desnuda. Y eso es normal. Porque casi no nos reconocemos. ¿Quién es esa mujer que estoy viendo ahora? ¿Soy yo? ¿Adónde quedó la mujer que existía antes de parir? Pues esa mujer se fue y no volverá más. Esa mujer hoy es madre y trae marcas en su cuerpo.

Para algunas dichas marcas representan el recuerdo de nueve meses de espera y para otras un recuerdo que quisiera eliminar y no saben cómo. No pueden. Porque realmente es una tarea muy difícil el hacerlo. ¿Cómo eliminas la cicatriz de la cesárea? Imposible. ¿Cómo eliminas la guata de delantal que te quedó tras el parto? Para muchas, una tarea difícil de lograr.

Debemos ser sinceras. No podemos pretender ser modelos de pasarela, quien tras cuatro embarazos , luce un abdomen plano e inmaculado sin siquiera una escurridiza estría blanca en él. Da envidia al verlas tan perfectas subiendo fotos a su cuenta de Instagram. Como sacando pica: así luzco una semana después de haber tenido a mi hija Juanita. Estupenda. Regia. Perfecta. Y ahí está una al otro lado de la pantalla, fofa, desparramada, pelo sucio, ojerosa. No subirías una foto así a las redes sociales ni que te pagaran.

Sabemos que la lactancia materna no te asegura la delgadez ni la pérdida de peso por arte de magia. Eso no ocurre. Por mucho que des pecho a libre demanda y por tiempo ilimitado, si estás al mismo tiempo comiendo un hot dog al desayuno porque la lactancia da mucha hambre, un plato de carne con papas fritas al almuerzo y un sándwich de jamón con queso y chocolate antes de dormir por la noche, no creas que bajarás de peso. Todo es un complemento y la lactancia materna por sí sola no te hará quedar como antes.

Nuestros cuerpos son  únicos y acá la clave es primero aceptarse, no condenarse ni torturarse, si no que  sincerarse desde un firme amor propio y pensar cómo quiero volver a ser físicamente. Proyecta en tu mente lo que quieres y fíjate un objetivo. Recuerda que la mente es sumamente poderosa. Segundo, hacer un plan de comidas diarias combinado  con ejercicios. El deporte, el movimiento es fundamental si es que quieres bajar de peso. La vida sedentaria es la peor enemiga.

Dile NO al llanto, no al me veo fea y nadie me quiere, no al “mi marido o pololo  me va a dejar y se va a buscar a otra”. No te victimices y toma la rienda de lo que te sucede y lo que deseas mejorar.

Es mejor “ocuparse” que “preocuparse” y ya verán que pensando en cómo proyectan ser se  irán los miedos e inseguridades y se plantarán con firmeza e hidalguía en esta nueva etapa de la loca pero bella maternidad.

Tú puedes ser lo que quieres. Está en ti lograrlo. Si no estás conforme con tu cuerpo, has un cambio de raíz y ese cambio empieza por tu mente. No todas las gordas son felices, eso es un gran mito que alguien inventó y que algunos se creyeron. Las gordas quieren verse bien, quieren ser aceptadas por ellas mismas y por la gente que las rodea. Además, no es sólo un tema físico y de apariencias, es un tema de salud y ahora que somos madres más que nunca debemos de preocuparnos de nuestra salud y no dejarnos estar porque el sobre peso acarrea serios problemas como es la diabetes, enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer, entre otros. La salud no es un juego. Por eso, aunque hayas sido madre y tengas un sin número de cosas que hacer, porque la vida de madres es así, no te da tregua, preocúpate de tu alimentación, preocúpate de verte bien, de estar bien, de sentirte bien y no por tu marido o quienes te rodean, si no que por ti misma. Lo vas a agradecer.

Constanza Diaz

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