Intercambio de roles, cuando el padre se queda en casa y la madre sale a trabajar

Soy una mujer independiente, tengo un cargo público importante. Hace  tres años y cuando me nombraron en dicho cargo mi esposo renunció a su trabajo por que necesitaba mucha ayuda administrativa para comenzar y no le podíamos pagar a nadie de momento, así que trabajamos juntos. En esa época tenía un bebé de 8 meses, ahora ese bebé tiene tres años y tengo otro hijo de tres meses. Ha sido difícil, muy difícil, sin prenatal ni post natal. Trabajé  hasta las 37 semanas y mi bebé nació de 39 semanas. Cuando  estaba embarazada de mi segundo hijo a mi esposo lo diagnosticaron una enfermedad autoinmune EMTC (enfermedad mixta del tejido conectivo) no tiene cura, sólo tratamiento para estabilizar y mantener. Y yo, con crisis de pánico,  pero Dios ha sido nuestro pilar y aquí estamos. A las tres semanas post cesárea, guardé el post parto y puerperio en la mochila y salimos a trabajar con bebé y todo, así estuvimos un mes, hasta que el bebé se enfermó, estuvo con antibióticos e inhalador. Me sentía horrible, culpa y más culpa. Era trabajar y llorar todos los días.  Y decidimos con mi esposo que él se quedara  en casa cuidando al bebé.

Llevamos  un mes y medio Con los roles invertidos, yo salgo a trabajar y él se queda en casa. Es un papá todo terreno con mis dos hijos, mi fiel compañero.

De que ha sido duro lo ha sido, demasiado, a veces lloramos juntos,  pero nada que el amor no pueda superar, porque el amor verdadero todo lo puede. Eso sí,  hemos tenido que soportar todo tipo de comentarios machistas, desde que es un cafiche hasta que yo soy una mala madre, él tiene que entrar a los baños de mujeres porque en el baño de hombre no hay mudadores. Me dicen qué pena, el apego lo hacen con el papá,  o: “que bien que te ayude” no todas tienen la misma suerte.

A estas alturas ya no respondo nada no me caliento la cabeza, nuestros hijos son maravillosos, los amo por sobre todas las cosas y a mi esposo lo disfruto día a día por que no sé qué pasará el día de mañana..

Sólo quiero confesarme de lo afortunada que soy de encontrar a un padre que viva la paternidad como debe ser, no un padre de dia domingo o un padre de 2 horas diarias,  porque nadie mejor que mi esposo puede entender a todas las madres perfectamente imperfectas.

 

Constanza Diaz

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