Hiperparentalidad: Criar a niños en una burbuja y el daño que se les hace

Por Consuelo Bustos  – @consuelobustos                                                                                             Psicóloga y Mama de Mariano

En estos días se nos muestran modelos de crianza llenos de instrucciones y paradigmas que llevados a la práctica es probable no resulten del todo, o bien, no sean lo más positivo para nuestr@s hij@s… ¡Claro! Muchas pueden soñar con ser la mamá “ideal” que se ve en las redes sociales,  las que nunca está cansada, la que tiene todo el tiempo del mundo para su hijo y vive sus días alrededor de éste, la que siempre está con una sonrisa en la cara a pesar de lo que significa ser madre, la que olvida los demás roles de su vida por crear una burbuja de ambiente perfecto para que crezca su hijo, la que como lo “hace bien”, tiene la autoridad moral para juzgar a todas las otras mamás que no estén criando a su modo, es decir, criando mal.

En este contexto complejo, de constantes cuestionamientos, de una competitividad absurda por ser la madre que más se ajuste a este parámetro de la perfección,  a esta idealización de que mientras más le demos un ambiente en que esté todo controlado y adaptado a los hijos como únicos protagonistas, es que me encuentro  con una entrevista a Eva Millet , donde nos plantea el cómo esto influye de manera negativa en cómo los niños logran integrarse y adaptarse a un mundo donde ellos no son el centro, donde se dan cuenta  que no todo lo pueden controlar.

En base a estas paternidades sobreprotectoras, es que nos vamos encontrando con diferentes situaciones donde vemos niñ@s que:

  • No saben aceptar un no.
  • Se les celebra todo, aplaudiendo cada una de sus gracias ( incluso pataletas, mañas o acciones que no respeten al otro)
  • Los hacen crecer con la idea de que son perfectos y mejores que los demás ( tal como pasa con la mamá ideal que juzga al resto)
  • Se les exige ( en este afán de perfección) que aprendan y desarrollen cosas que ni su cuerpo ni su cerebro están preparados
  • No se les permite regular sus emociones, no logran aprender a tolerar la frustración ( ya que siempre hacen todo bien, no pierden, son perfectos), no logran reconocer al otro como un compañero y no como una competencia
  • Son como el Sol, ya que su entorno les mostró que son el centro de todo, y que la vida gira entorno a ellos, costándole pensar en otro como ser de igual valor

¿Qué pasa cuando salen de esta burbuja? ¿Qué pasa cuando les toca compartir y ser parte de un grupo, donde no serán los protagonistas? ¿Qué pasa cuando se encuentran con un No?  ¿Qué pasa cuando se dan cuenta que no son los mejores en todo?

Estos son resultados de la Hipermaternidad/ Hiperpaternidad, criar hijos perfectos, mejores que los demás, que desde la vereda de la constante competitividad y supuesta perfección juzga y crítica a todos los que no son como él. Acá el mensaje es súper relevante, y no sólo a nivel micro o familiar, sino a nivel social, cultural, dejemos de criar a niñ@os que viven en una burbuja, donde no importa nadie más que ellos.

Nosotros, los adultos, somos los responsables de darles cariño, amor, educación y valores, y que todos estos aspectos los guíen y fomenten el  ser ciudadanos y personas solidarias, respetuosas, conscientes y humanas (si, humanas), que sepan que son parte de una sociedad donde hay millones de personas distintas a ellos,  que no todo a su alrededor es competencia, que tienen miles de virtudes, pero que también somos seres con defectos, que los debemos aceptar e intentar  mejorar… que la perfección es una idealización inexistente.

Criemos hijos que se alegren y gocen los triunfos de los otros, niños que no ignoren al que más lo necesita, que lo vean , que se acerquen, y que se conmuevan con la tristeza de los demás. Creemos personas que no abusen del débil ni se burlen del que es diferente… creemos personas que contribuyan a una mejor sociedad, y que sepan reírse de sí mismos.

Los invito a que como padres dejemos nuestras envidias, competitividad, soberbia, insensibilidad, supuesta perfección, afán por juzgar a los otros y  valorar tanto lo material, para nuestra vida de adultos, no para nuestr@s niñ@s… Entre todos podemos crear una sociedad más sana, amable, solidaria y positiva.

 

 

*asado en la presentación de Eva Millet – Hiperpaternidad.

Constanza Diaz

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