Habilidades parentales y cómo superarnos cada día en nuestro rol más importante: formar un ser humano

Las competencias parentales corresponden al ejercicio mismo de la paternidad o maternidad. Son innatas, parte de lo heredado, de lo aprendido de nuestros padres o cuidadores en nuestra propia experiencia de infancia. Las competencias son entrenables, se ejercitan, hay padres y madres con mas materia prima que otros, con mayor repertorio, pero hay quienes no han tenido buenas experiencias de infancia que no cuentan con un repertorio nutrido.
Existen 4 niveles de competencias: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas.

VINCULARES: que tienen que ver con todo lo respecto a la capacidad de relacionarnos con nuestros hijos o hijas.
Encontramos los componentes:
-Mentalización, esto es en simples palabras poner nuestra mente al uso de nuestros hijos, comprender las capacidades de nuestros hijos e hijas y según sus capacidades y edad cronológica.
-Sensibilidad parental, que es la capacidad de poder leer las señales comunicativas de nuestros hijos e hijas, un bebé no puede decirnos que tiene hambre, sin embargo evidencia conductas y señales que como madres y padres conocemos y que relacionamos con esa necesidad particular de alimentación y por ende otorgamos cierta respuesta. ¿Qué pasa si mi hijo llora de hambre y yo intento que duerma? Probablemente algo falló en el proceso de lectura de las señales comunicativas.
-Calidez emocional, se refiere a esa reapuesta que le otorgamos a nuestros hijos e hijas ante la manifestación directa de sus emociones, en el fondo darle cabida a los sentimientos y sensaciones de nuestros niños y niñas. Cuando mi hijo tiene miedo por algo que a mi parecer es algo que para el mundo adulto puede ser insignificante, le doy espacio para esa expresión? Lo descalofico? ¿Cómo es mi respuesta? ¿Cálida?
-Involucramiento, responde a las implicancias de mi relación con mi hijo o hija, esto es darle espacios personales sin distanciarse emocionalmente según la edad y etapa del desarrollo en la que se encuentra. Es el ideal, pero existen en la realidad mamás que se sobreinvolucran en la vida de sus hijos, que responden preguntas por ello, que anulan sus gustos y preferencias, mientras que otras no conocen a sus hijos e hijas, no conocen sus personalidades, se distancian emocionalmente.

Encontrar el equilibrio es la clave para un ejercicio de competencias parentales saludables, nutricias, beneficiosas para los niños, y para los padres y madres. La teoría es buena, solo cuando se puede adapata a la práctica, y cuando puede usarse de meta para enfocarse en el ejercicio diario.

Siempre y cada día podemos mejorar nuestras habilidades parentales dándonos cuenta de nuestros errores, superándolos y no cometer los errores que nuestros padres cometieron en nosotros. Como papás nunca terminanos de aprender, lo importante es superarnos cada día  por el bien de nuestros hijos porque somos nosotros su primer gran referente y ejemplo de vida.

Francisca Gaete

Asistente social

Constanza Diaz

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