Formar una familia en el extranjero y cómo sobrevivir a ello

Hola chicas, ¿cómo están? Hoy les quiero hablar a todas aquellas familias que viven en el extranjero o que están planeando irse del país. Vivo en Italia hace bastantes años y me gustaría compartir con ustedes algunos aspectos de la experiencia de formar una familia lejos de la propia.

Conocer e insertarse en otra cultura es algo maravilloso y lo es más aun cuando llegan los hijos. Ver cómo crecen y se desarrollan viviendo entre dos mundos es muy enriquecedor. Uno de los aspectos más interesantes para nosotros ha sido observar como se desarrolla el bilingüismo. En casa hablamos español e italiano y al principio nuestro retoño no distinguía los idiomas, sólo hablaba y comprendía. Hacía unas mezclas lingüísticas increíbles, pero ahora que ya va a cumplir tres años comienza a darse cuenta de que son dos lenguas distintas y lentamente las adapta según el contexto en el que se encuentre.

La tarea de fomentar el desarrollo del bilingüismo es sólo de nosotros. Quizás cuando sea grande el niño tenga un acento diferente al de nosotros o la otra lengua sea dominante, pero, sin duda, dispondrá de una herramienta útil para desenvolverse y, lo más importante, podrá comunicarse con nuestra familia de origen.

Pero como en todo en la vida, vivir en el extranjero tiene dos caras y la otra puede parecer menos alentadora. Cuando tenemos hijos viviendo en el exterior hay que estar preparados para una serie de dificultades que aumentan precisamente por el hecho de ser extranjeros. Primero que nada que hay que saber que no contaremos con esa fabulosa red de apoyo que es nuestra propia familia. Para los niños tener parientes al otro lado del mundo es fantástico, pero seria aun mejor tenerlos cerca, especialmente a los abuelos. Ver cómo nuestro hijo crece sin crear una relación cotidiana con nuestros padres, puede causar mucha tristeza.  Por eso es importante hablarles de ellos, mostrarles fotografías, usar la tecnología y todo lo que pueda achicar la distancia. Nosotros solemos contar historias y anécdotas familiares para así tejer recuerdos y forjar una suerte de memoria familiar.

Hay que estar preparados y asumir que en muchas celebraciones familiares como cumpleaños, bautizo, navidades, etc, no estaremos reunidos con toda la familia. Aquí, allá o donde sea, siempre faltará alguien. He visto familias que en Noche Buena han comido con el monitor del computador en la mesa y conectados con Skype. Lo encontré genial, creo que es una buena manera de estar presentes y mantener la union familiar (aunque sea virtual).

Llega también el momento en que vemos que la infancia de nuestro hijo es completamente diferente a la de nosotros, con otros referentes, en un sistema educacional distinto y en un ambiente familiar ajeno a nuestras raíces. Eso no es ni bueno, ni malo, cada situación es única y todo dependerá de cómo nosotros convivamos con la lejanía de nuestros seres queridos y con la infaltable nostalgia ya que será justamente eso lo que le transmitiremos a los peques. Por lo mismo, creo que lo ideal es esforzarse para que  nuestro retoño herede un bagaje cultural compuesto por lo mejor de ambos mundos.

¿Están viviendo fuera de su país de origen? ¿Qué ha sido lo que más los ha costado en esta ardua tarea? ¿Han notado diferencias en la forma de ser mamá? ¡Cuántas preguntas, no! Es que es un tema muy complejo y cada familia es un mundo.

 

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Constanza Diaz

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