Formar un ser humano, tremenda tarea

Hoy quiero detenerme exclusivamente en nuestro rol de MADRE. ¿Ustedes se han dado cuenta el tremendo trabajo que tenemos encima? ¿La tremenda responsabilidad? Porque no es cosa de parir, dar pecho, cambiarles el pañal y tenerlos limpios.

No. Eso es lo básico.

Nosotras estamos  formando seres humanos. Estamos criando pequeñas personitas que en un futuro cercano serán adultos y en gran parte, depende de nosotras y su entorno de cómo sean y se desenvuelvan en este mundo, a veces tan cruel, tan complicado y tan competitivo. ¿Cómo queremos que sean nuestros hijos? ¡Cómo los queremos preparar para el futuro?

Somos un ejemplo, el ejemplo más cercano que nuestros niños tienen. ¿Quién más cercano que la mamá?

Somos su primera figura de apego y desde que nuestros hijos están en nuestro útero desarrollándose para salir a la vida, es que nos tenemos que comenzar a preocupar de su desarrollo emocional y cognitivo porque las conexiones neuronales o SINAPSIS en un niño es impresionante. El cerebro de un niño, hoy se ha estudiado gracias a la neurociencia, es plástico y desde antes de su nacimiento, a pocos días de su concepción, ya comienza el proceso de desarrollo cerebral. Los estímulos que reciben los niños en sus primeros años de vida son tremendamente importantes para su futuro y es la madre o la persona que lo cuida quien debe dedicar tiempo y AFECTO, juego y cuidado para que este niño desarrolle todo su potencial cerebral. El medio ambiente en que se cría, el cariño que recibe, el escuchar música, el que le lean un cuento, el tiempo de calidad que sus padres pasan con él, cuando les cantamos, todos estos son factores que estimulan sus conexiones nueronales. Cuando lo tomamos en brazo, cuando lo mecemos, cuando lo besamos. Todo eso es afecto y construye un desarrollo sano en nuestros pequeños. Les damos seguridad en sí mismos y la certeza de que estamos siempre ahí para ellos.

Además de la estimulación temprana, por mi parte intento educar a mis niños en valores que para mí son muy importantes tales como la compasión por el prójimo y el respeto. No tolero esos niños mal educados que tratan mal a la nana o a sus propios pares. Que se burlan de todos y son los reyes del bullying. Creo que ahí hay un trabajo que la madre no ha hecho o tal vez hizo pero debe reforzar. Es fácil que los niños copien y quieran ser como sus compañeros. Ahí es cuando tenemos que estar presentes  y hacerles ver que el camino que están tomando no es el correcto. Que a ellos no les gustaría que los molesten y en definitiva, no hacer nada que a ellos no les gustaría que les hicieran.

Valores de cariño, de cuidado. Darles herramientas para que se sepan defender y auto valer. Para que sean autónomas y no lloren porque mamá se demoró cinco minutos en irlos a buscar o no se atrevan a ir a la casa de un compañero de curso porque mamá no va.

Que vayan a las casas de sus amigos. Debemos aprender a soltarlos. Porque no hay nada peor que un niño tímido que no se atreve a hacer nada ni a ir a ninguna parte sin su mamá. Ni siquiera a quedarse en el colegio sin ella. Ese niño SUFRE.

Yo era así y sufrí mucho. Era muy tímida. No me atrevía a conversar con nadie. De a poco fui cambiando pero ciertamente quiero que mis hijos sean libres, autónomos, felices. Eso me parece a mí que es lo sano.  Niños que respeten su entorno, el medio ambiente y los animales que habitan con nosotros en este Planeta. Que descubran la naturaleza y los animales, que exploren la tierra y busquen caracoles y gusanos. Que se ensucien y se llenen de barro. Me da igual. Eso es aprendizaje. Como mamás tenemos la misión de enseñar a nuestros hijos a ser responsables y no criar, literalmente “cabros de mierda” que no respetan ni a su abuelita. Cabros matones que desafían a todo el mundo. Que andan a la patá y el combo. A punta de garabatos y les da lo mismo faltar el respeto, ensuciar, maltratar a un animal y tirar la basura en cualquier parte. Depende en gran parte de nosotras que nuestros niños no se transformen en estos cabros de mierda que nadie tolera porque les han dado el gusto en todo, nadie les ha dicho que No o, tal vez, se criaron solos porque tienen padres totalmente ausentes.O tal vez, los padres nunca pusieron límites por flojera porque prefirieron decir a todo que sí antes que escuchar el llanto.

¿De quién es la culpa? ¿Del niño? No. La culpa es de los padres, porque ser padre es una pega y debemos hacerla bien por nosotros, por ellos, por la sociedad en la que vivimos. Por el mundo entero adonde ellos crecerán y se desarrollarán.

Es una tremenda responsabilidad que es permanente y no podemos bajar la guardia en ningún momento. Es la pega de mamá.

Constanza Díaz

Constanza Diaz

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