Feng Shui y cómo este arte ancestral sanó mi vida

Darles una clase de Feng Shui en un par de líneas resultaría imposible. Tips, por otro lado,   es ya tan visto. Quiero entregar algo que deje huella y es por ello que por primera vez contaré porqué elegí el Feng Shui como forma de vida o tal vez  por qué el Feng Shui me eligió a mí.

Luego de haber perdido a mis padres, colapsé a nivel físico, síquico y emocional. Quien pensaría que en menos de un año los perdería a ambos sin que tuvieran algún tipo de enfermedad preexistente.

Comencé una búsqueda para sanarme y poder estar presente para mis hijas porque me sentía sin energía y completamente perdida.

Estudié y me hice cuanta terapia energética se cruzó por mi camino. Era Diseñadora,  profesión que  nunca había ejercido y que sin embargo amaba. Observaba que al ordenar mis espacios  mejoraba mi ánimo y me sentía mucho mejor.

Recién me había mudado  a una hermosa casa. Bastó con llegar a ella para que nuestra economía mejorara exponencialmente pero mi salud comenzara a estar cada día peor. Me sentía aún más deprimida, sin energía, subí mucho de peso, comencé con severas crisis de pánico, tuve ceguera temporal en un ojo, en fin, somaticé todas mis emociones.

Como desde el punto de vista orgánico no me encontraron nada grave, todo se asoció a mi estado emocional por el duelo de mis padres. Lo curioso fue que un par de años después me volví a mudar y mis problemas desaparecieron.

Hasta que un día,  llegó un artículo a mis manos que me hizo tanto sentido. Fue la punta del iceberg de un mundo inimaginado.

Fue este episodio en particular de mi vida, el que hizo que el Feng Shui  comenzara a tener un rol tan importante.

Comencé a estudiar con mis maestros, analicé esa vivienda y pude comprender que si bien tenía una carta geomántica buena, los colores que yo había elegido para mi dormitorio y la posición de mi cama afectaban mi salud en particular.

Desde entonces aplico esta herramienta oriental en mi vida para rescatar el potencial positivo al máximo y aplacar los eventos negativos que tendré que vivir como aprendizaje porque no hay que olvidar que nacemos con un propósito y tenemos un destino que nos entregará un aprendizaje. La forma en la que lo vivamos dependerá de nuestro libre albedrío.

Siempre digo que para mí aplicar el Feng Shui no es la solución a todos nuestros problemas pero sí que es como vacunarse: no quiere decir que no nos dará la gripe pero sabemos bien que nos dará más suave.

El Feng Shui me ayudó en encontrar mi camino y un día, años atrás, visitando The Grace Cathedral en San Francisco. CA, cuando decidí hacer el camino del laberinto que está en su interior  (una réplica del laberinto de Chartres) descubrí mi propósito: el servicio.

La vida me ha enseñado que no importa el lugar donde te encuentres, ni el oficio que estés desarrollando, siempre puedes entregar una sonrisa, una palabra de aliento, empatizar con el otro y ayudarlo. Comprendes que todo tiene un para qué y que puedes darle un sentido al dolor vivido siendo capaz de ponerte en los zapatos del otro.

Tal  vez,  sin siquiera proponérmelo, el Feng Shui sea la excusa perfecta para poder realizarlo!

PAMELA MOYA PARRA

Feng Shui Master del FSRC Canadá

+56 9 8 228 0301

Constanza Diaz

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