Está mal pelado el chancho

Me pregunto por qué al hombre NADIE le dice: ¿con quién dejaste a los niños? cuando sale.
Me pregunto por qué el sueldo del hombre es mejor que el de la mujer. Y nada hacemos, aceptamos porque si aceptamos nos quedamos sin trabajo y sin trabajo no podemos vivir porque no tenemos dinero para solventar todos los gastos que tenemos entonces es un maldito círculo vicioso sin fin del que sin duda los machos alfas dueños de las empresas se aprovechan.
Me pregunto por qué a las mujeres no las contratan sólo porque son mujeres. Las que buscan trabajo en edad fértil están fritas. Ven en ellas un úter y un eventual hijo. Es una joda. Somos, literalmente, discriminadas por ser madres. 
Me pregunto hasta cuándo van a considerar a la mujer como una esclava de la casa, la cocina, la crianza de los niños. Ahí va ella con la guagua colgando a la teta (porque unos HOMBRES señalaron en sus libros súper ventas que lo mejor para la guagua es teta libre demanda non stop hasta que la guagua quiera. ¡Mierda! Hasta que la criatura quiera y puede que quiera por muchos años más. Si estos tipos tuvieran tetas y dieran pecho, distintas serían sus teorías. CRÉANME.
Ahí va la mujer corriendo para llegar a la pega, corriendo para volver a la casa. Corriendo y sudando la gota gorda arriba para buscar a los niños a la sala cuna/Jardin/colegio. Corriendo para poner la mesa, cocinar, ponerse la guagua en la teta, correr tras sus otros críos, servirle la comida al marido. SERVIRLE. Y como si esto fuera poco, cuando todos se duermen, el marido quiere sexo. SEXO. Y cumple con tu deber porque soy tu hombre y tú mi mujer, si no, te cago. No es que las mujeres seamos seres asexuadas y no nos gueste el sexo, al contrario, nos encanta y lo disfrutamos. Pero al llegar la noche después de un largo y agotador día lo único que queremos es apoyar nuestra cabeza en la almohada y dormir. Y ahí empieza el hombre a tocarnos, se arrima a nosotras, nos busca, nos quiere penetrar rápidamente porque él también quiere dormir. No hay cariño de por medio, la cosa se convierte en un acto mecánico que hay que finalizar rápido porque hay que dormir. El sexo se jodió.
Nos cargan la mata. No nos agradecen. No nos pagan. Nos mandan a cocinar, servir y lavar platos mientras los lindos se rascan las pelotas.
¿Acaso tienen los dedos crespos?
¡Ahhhh verdad! Es que los lindos trabajan.
¿Y la crianza no es trabajo? La mujer que se queda en casa también trabaja y mucho. Demasiado. Además, nadie la agradece. Nadie le paga. Su vida muchas veces se torna miserable porque la rutina la mata. Su sistema nervioso se destroza. Ya no soporta estar entre esas cuatro paredes ordenando, recogiendo, limpiando, cocinando, lavando, coriendo detrás de niños.
¿Y las que salen a  trabajar y vuelven a criar, ordenar, lavar y limpiar? Los píes hinchados de tanto caminar. Apretujada en la locomoción pública que es horrorosa.  ¿Y el hombre? A él hay que servirlo. No, señores, comiencen a sevirse sus cositas. Calienten su plato de comida. Laven los platos sucios porque los ensuciaron los dos. Saque la ropa de la secadora. Cambiéle el pañal al niño. Atine y muévase.
Está muy mal pelado el chancho.
Constanza Díaz-Periodista
LBM
Perfectamente imperfectas

Constanza Diaz

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