El método BLW de alimentación y por qué me da terror

Existe una nueva moda o tendencia en cuanto a alimentación de bebés se refiere: es el baby-led weaning que nació en Inglaterra de la mano de Gill Rapley y la periodista y escritora Tracey Murkett. Ambas, como en todos estos casos de corrientes nuevas de crianza, súper ventas de best sellers referidos al tema.

Pues qué significa BLW. No existe una traducción exacta al castellano pero es algo así como alimentación dirigida y autoregulada por el bebé. ¡Un bebé de seis meses! Sí, ese bebé es el que decide qué comer y qué cantidades. Digamos que es lo más respetuoso y natural para algunas madres este método y como lo respetuoso y natural está de moda, pues el BLW también.

Ocurre que personalmente, cuando fui mamá hace ya siete años atrás, este método no existía y aunque hubiera existido no lo hubiera practicado porque me da terror que un pequeño de seis meses se atore, lo cual, ocurre. Vaya que sí. Uno de los pocos estudios que hay sobre este tema reporta que al menos un 30% de los bebés alimentados de esta manera, se han atorado. Generalmente con manzanas crudas.

Susto.

Imaginen poniendo sobre la mesa de comer (porque se pone la comida así nada más ya que un plato obviamente en menos de un minuto estaría dado vueltas en el suelo), pedazos de carne. ¡Pedazos de carne a un bebé de seis meses!  A mí incluso me da miedo que un adulto se atore con carne, que sí se atoran, imaginen un bebé. Por muy pequeño que sea el pedazo, me da pánico.

Y así se le ofrece verduras, frutas, carnes y todo lo que la madre quiera a esta criatura para que con sus pequeñas manitas se introduzca la comida a su boca y aprenda sobre sabores y texturas sin imponerles nada. Es decir, dar una papilla sería algo así como una falta de respeto porque se usa una cuchara y se impone al menor la comida que la mamá preparó y no lo que él escoge. ¿Entienden?

Sientan a los bebés en la mesa con los padres, la idea es que todos coman juntos y se acompañen y se les da la comida que hay en casa. Si hay pastas con salsa bolognesa se les otorga un puñado de ella y se le pone en su bandeja de comer. ¿Se imaginan el despelote? Ok. Así tal cual como se lo imaginan es.

Yo soy hija de las papillas y le di a mis niños papillas Así sabía perfectamente lo que comían y lo que necesitaban. La comida no resultaba casi en su totalidad en el suelo y tampoco la escupían. Ellos disfrutaban sus papillas con verduras y carnes y algunos carbohidratos. Luego pasamos a los sólidos, cuando ya tenían un año aproximadamente porque no quería que se acostumbraran a las papillas hasta los 15 años. Entonces comencé a ofrecerles la comida de la casa. Si había budín de zapallos italianos lo molía un poco con el tenedor y se lo daba. Y así con todos los platos. No veo lo malo con las papillas y si bien en la época de los cavernícolas no había juguera ni mini pimer para prepararlas, seguramente la mortalidad infantil debe de haber sido altísima y bien pocos deben de haber sobrevivido al Mamut asado en pedacitos. Por eso, yo me fui a la segura porque me da terror que se ahoguen. Por otro lado, al darles papillas a mis hijos, me aseguré que comían lo necesario y no que jugaban con la comida a su gusto. Eso me parece fundamental pues de esa forma supe con certeza que estuvieran bien alimentados.

Nuestro rol de padres es guiar a nuestros hijos y ser un modelo, ellos no nacen sabiendo todo y no pueden escoger todo. Es una transición. Un proceso, como todo en la vida. Ya van a crecer y van a escoger qué comen y cuánto comen. Pero a los seis meses de edad, es aún muy temprano para que tomen ese tipo de decisiones, además de peligroso. Por mucho que digan que hay formas para que el bebé no se atore, a mí me da terror. No sé si a ustedes. Yo sigo fiel a la papilla.

Constanza Díaz

Constanza Diaz

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