El Ghosting y la cultura de lo desechable

Hoy en día, todo es desechable.
Todo es transitorio.
Te aburres de algo, lo cambias.
Te aburres de alguien, lo desechas.
A la basura.
Chao.
Nada ni nadie pareciera tener mucho valor ni importancia.
Te compras el teléfono último modelo. Estás feliz. Y a los tres meses ya salió uno mejor y el tuyo es anticuado.
Lo mismo con los autos: juntas dinero. Con esfuerzo adquieres el auto de tus sueños. Y cuando lo quieres vender tiempo después para renovarlo, tu auto ya no vale nada.
Bajó su precio como baja la espuma de la cerveza a todo dar.
Todo se desecha: los pañales, las botellas, los platos, los vasos.
Ya nada es real.
Los puestos en el trabajo. Todos son un número. Todos son desechables.
Te enojas con alguien y no te desgastas en hablar ni preguntar qué sucedió.
Simplemente, lo bloqueas del whatsapp. Lo borras del Facebook. Y lo eliminas de tu vida en un santiamén.
Sales con una persona.
Tienen onda una, dos, tres veces. Lo pasan bien juntos.
Y cuando la relación comienza a ponerse monótona: Next.
Lo desechas.
Se elimina.
Si te he visto no me acuerdo ni me importa.
Este fenómeno se llama Ghosting.
Esta palabra en ingles derivada de Ghost: Fantasma, significa terminar algo sin haberlo terminado.
Es decir, desaparecerse sin dejar rastro y sin mediar una conversación de por medio.
Borrar a tu amigo, amiga, pareja de un paraguazo de tu vida.
Apretar un botón y desechar.
No hablar nunca más. Como si jamás hubieras existido.
Es bastante loco porque la otra persona, la persona desechada se parte la cabeza pensando qué rayos fue lo que sucedió.
¡Qué hizo de mal! ¿Por qué?
Es desesperante, la verdad.
Las actuales tecnologías colaboran en plenitud para que los practicantes del Ghosting se deleiten a sus anchas y huyan sin decir por qué.
Es que bloquear del teléfono celular no cuesta nada.
Lo mismo ocurre con las redes sociales.
Eliminas y listo.
Bloqueas de tu vida y adiós.
El siglo XXI es el escenario que da lugar a esta cultura del desecho express.
Pero lo que no se puede desechar jamás con un sólo click, son los sentimientos. Los lazos profundos de cariño.
Esos que no se rompen con nada.
Me atrevería a decir que son pocas las personas que no puedes desechar con un botón.
Ellos son nuestra prolongación. Nuestra herencia al Planeta. Nuestros hijos.
Ese amor supera la cultura del: Que pase el siguiente por favor.
Constanza Diaz
Periodista
Chile

Constanza Diaz

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