El día en que me salió un papanicolau positivo y pensé que moría

Siempre fui muy cobarde e hipocondriaca. Me daba terror ir al doctor. Entonces, simplemente, no iba. Mi miedo era superior. Me daba pánico que me pillaran una enfermedad incurable, un cáncer avanzado. Me pasaba todos los rollos que se pueden imaginar. Todas las enfermedades las psicomatizaba. Alguien hablaba de cáncer de mama y yo ese mismo día comenzaba, supuestamente, a sentir cosas raras en mi pechos, bultos, dolores, calambres.

Lo pasaba muy mal y aún así no iba al médico porque claro, si iba me descubriría todo lo que yo pensaba que tenía por lo que mejor moría en silencio. Hasta que me casé y con mi marido quisimos ser padres. Pero, para tener un hijo primero tenía que ir al doctor, hacerme un chequeo, revisarme porque yo, lo sé fue muy irresponsable, nunca había ido al ginecólogo. Horror.

Tenía treinta años, me armé de valor y fui al doctor. Estaba aterrada, obvio. Pero conforme fueron pasando los minutos me fui relajando hasta que tocó el momento de sacarme la ropa y tenderme en la camilla.

-Tu cuello del útero se ve sano, me dijo el doctor.

¡Bien!- pensé yo. No tengo nada. Me salvé.

Quedé muy tranquila y confiada. A la semana siguiente fui feliz de la vida a buscar el resultado de mi pap. Entonces abro el sobre y el mundo se me cayó en mil pedazos.  Me puse a tiritar. Me senté en la vereda. Me dieron náuseas. Llamé a mi marido. Manejé de regreso a casa, no sé cómo no choqué porque iba realmente mal. La palabra cáncer no paraba de repetirla en mi mente.

Tengo cáncer, me voy a morir, tengo cáncer, me voy a morir. Esa noche dormí pésimo. Es decir, casi no dormí. A la mañana siguiente partimos a la consulta de un ginecólogo oncólogo. Sí, la palabra oncólogo era para mí una sentencia de muerte. Comenzaron las baterías de exámenes, muestras, biopsias hasta que me confirmaron el diagnóstico: NIE II

Se recomienda cirugía. Yo era portadora del Virus del Papiloma Humano el cual se contagia por vía sexual y son los hombres los que lo transmiten a las mujeres.

Mi doctor, un tremendo doctor, Alberto Selman de la Clínica las Condes, me tranquilizó mucho y me dijo que esto no era´cáncer si no que lesiones pre malignas que de no operarlas, podrían convertirse en cáncer al cuello del útero más adelante.

El doctor Selman me hizo un Cono Leep, que es sacar el área de las lesiones y las áreas aledañas para mandarlas después a biopsia. La cirugía dura muy poco, unos cuarenta minutos. Pasé esa noche en la clínica y a la mañana siguiente regresé a mi casa. Tuve un sangrado que duró un par de semanas. Nada muy terrible pero sí un poco molesto. Esto sucedió hace doce años atrás. A partir de ese momento no he parado nunca de ir religiosamente al ginecólogo y hacerme todos los controles que una mujer se debe hacer. Por supuesto que todos los años me hago un pap y hasta el momento todos han salido normales. No puedo negar que cada vez que voy a buscar los resultados voy nerviosa. Me asusto de volver a repetir la historia pero por otro lado tengo la tranquilidad de saber que no es sinónimo de muerte que te salga un pap positivo. Si no que es una bendición y salvación el hacerlo a tiempo pues este tipo de cáncer se puede prevenir. Es por eso que el papanicolau es tan importante para las mujeres.

Hace la diferencia entre la vida y la muerte.

Con respecto a mi marido que me acompañó en el proceso, les cuento que me dejó poco tiempo después de la cirugía. Al cabo de un mes agarró sus maletas y se fue de la casa. Yo me quedé en shock. Nunca más volvió. Dos años después sufrió un derrame cerebral, estuvo una semana en la clínica, en la misma clínica que me operaron a mí, y falleció. La vida es muy misteriosa y nunca se sabe cuándo le toca a uno partir. Lo cierto es que por prevención no debemos de dejar de ir al doctor. Jamás.

Aú me acuerdo de él, aunque me haya dejado. Siento que la vida que tuvimos juntos sucedió en un universo paralelo millones de años luz atrás. Son muchas las historias, experiencias y escenarios que han pasado.

Constanza Dïaz

Periodista

Constanza Diaz

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