Día del padre, cuando el padre no está

Mis papás se separaron cuando tenía seis años, eso implicó muchos cambios en mi vida, la ciudad, el colegio, situación económica, amigos y todo lo que significa dejar una lugar atrás para continuar de forma diferente la historia. No entendía muy bien lo que pasaba, sólo que después de las vacaciones nos quedamos en esta nueva ciudad y no volvimos a nuestra casa ni a ver a nuestro papá, lo que se extendió por más de diez años.

A medida que iba creciendo ya empezaban las preguntas de mi papá, de por qué no estaba, por qué no me iba a ver, cuestionaba si me quería, si era malo, y todo lo que significa esa sensación de abandono cuando uno nota que alguien que uno quiere mucho y que cree que a uno también lo quiere, desaparece.  En silencio iba viviendo el duelo de esta figura paterna ausente, asimilando de a poco que mi papá no estaba, y no tenía claro el por qué, sólo sabía que ya no estaban juntos con mi mamá, y que ella se dedicaba a nosotros cumpliendo su rol de madre y super heroína ( si, de esas mismas que cada persona es cuando le toca la crianza sola).

Cuando fue el momento fui entendiendo las razones, a su tiempo, sin apuros y con menos rencores. Llegó el día que lo volvì a ver, conversamos horas y pude comprender que la vida puede ser igual de hermosa con o sin un papá presente, que a veces, y muchas veces, nos basta sólo con una mamá jugada y aperrada que logra sentir que nada hace falta. También logré perdonar y despejar esas dudas, renconciliarme con su figura y con su rol en mi vida, lo que aun continúa en proceso de crecimiento y de solidez.

¿Por qué les cuento esto? Porque como mamá de mi primer hijo logré comprender y valorar que nunca mi mamá me hablara mal de mi papá pese a que él como pareja no fue para nada lo que uno espera, ella logró separar esta imagen y ver de forma mas objetiva lo que sería mas sano para mi hermana y para mi, es decir, esperar nuestros tiempos, nuestros procesos y conversarnos cuando nosotras sintieramos que estábamos preparadas, respetando siempre lo que él fue como padre, porque nos gustase o no, seremos siempre sus hijas.

Ahora que tuve mi primer hijo, entendi que lo más importante es sanar nuestras historias para poder entregar un amor más puro y con espacios de mayor confianza, porque el rencor o rabia siempre terminarà saliendo de forma poco asertiva si no logramos canalizarlo o expresarlo a tiempo y con quien debamos hacerlo. Hoy puedo decirles que mi papá no fue el mejor ni el más presente, pero como abuelo, ha ido reivindicando su historia conmigo y generando un lazo de amor con mi hijo,y eso me da mucha paz.

Ahora, como psicóloga siento que es primoridial ir respetando los tiempos y la madurez de los hijos para conversarles respecto a estos temas, porque si bien uno es niño, sí va dándose cuenta de las cosas que pasan, por lo que el afrontar una separación y divorcio implica ser capaces de explicar de forma sencilla y clara a los hijos lo que se vive, generándoles un espacio de desahogo, conversación y contención, el que vivencien disponible de forma permanente en su proceso.

En ocasiones creemos que los niños no entienden o no resienten, y si lo hacen, por lo mismo, es muy importante darles el espacio de confianza para acercarse y preguntar respecto a sus dudas, otorgándoles la información que a su edad lograrán entender y no satanizando la figura de quien se fue de la casa o fue culpable de que la relación de los padres terminara, ¿saben por qué? Porque lo más sano es que cada uno vaya razonando a su tiempo, acorde a sus afectos y emociones lo que finalmente decidirá pensar o sentir por el que no está presente, siendo una construcción muy personal e íntima, para la cual no se puede pretender tengamos un modelo que todos sigamos de manera disciplinada, incluso en una misma familia, ya que esto sólo depende de cómo cada uno se vincula con el que ya no está presente.

Como estamos cerca del día del papá, sólo me queda sugerirles que si éste no está presente ni le interesa estarlo, denle el espacio a los hijos para sentir la confianza de contarles cómo se sienten con ello, denle la oportunidad de decidir si quieren o no asistir a los actos de cada colegio/jardín, si quieren o no participar o hacer un regalo, porque quizás opten por hacerlo y participar con quien crean en este momento cumple este rol en su vida, o bien, decidan alejarse y pasar este día como uno más . De lo anterior depende el como miramos y sanamos nuestros recuerdos para seguir avanzando, comprendiendo y construyendo cada uno su historia con quienes nos dieron la vida y se han mantenido o no en ella.

Un abrazo

Consuelo Bustos

Psicóloga

Mamá de Mariano

@consuelobustos

Constanza Diaz

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