Dejen el apego en paz

Por: Constanza Díaz

El apego es un término muy cool en estos tiempos y por cierto muy manoseado, tan manoseado que aburre. Cansa. Colapsa. El fantasma del apego persigue a las madres primerizas y digo primerizas porque las que no son primerizas no se compran el cuento. Porque ya saben, ya experimentaron, ya vivieron el proceso de parto y crianza y no se compran pomadas tan facilmente.

El otro día leí en una publicidad de un fular que decía: “para incrementar el apego”. Es lamentable. La palabra apego VENDE. Genera dinero. Se arman negocios en torno a ella. Me da, incluso, rabia que se juegue con algo tan personal como la maternidad de cada una porque cada una la vive de una manera diferente y la mujer que no se compra el fular que “genera apego”, ¿no va a tener apego con su hijo? ¿Su hijo la va a querer menos? ¿Será una mala madre? ¡No!

Todas estas corrientes nuevas de crianza respetuosa no hacen más que fomentar un temor en las madres primerizas, le siembran el miedo y le lavan el cerebro con sus ideales: que si no tienes a tu guagua en brazos todo el día se va a sentir sola y abandonada, que si le das relleno poco menos que la vas a envenenar, que si no la traes en fular ergonómico hasta para hacer el aseo  (porque todo ahora es ergonómico), la guagua se va a traumar y no tendrá suficiente apego. Que si no colechas no fomentas el apego.

Y vamos sembrando el temor en esas pobres mujeres, madres primerizas que sienten total temor de dar una mamadera con leche de tarro. Total temor de poner a su guagua en una cuna. Total temor de ponerles un chupete. (Hoy leí en una publicación que si pones chupete a tu cria, no crece).

Total temor de poner a la guagua en un centro de actividades.  Viven aterradas por estas mujeres que no hacen más qur manosear la palabra apego hasta el CANSANCIO.  Y así la lista suma y sigue.

El apego, señoras, no pasa por la teta, ni por un fular, ni por andar con la guagua todo el día en brazos. El apego pasa por el amor. Pasa por la contención a tus hijos, por la presencia, por estar ahí cuando te necesitan. Por calmarlos cuando lloran. Por acariciarlos cuando están tristes. Por ser una madre cariñosa. Presente. Acogedora.

El apego se trabaja, se hace día a día. Se construye en base al amor, al cariño, a la contención a nuestros hijos dándoles confianza, seguridad en sí mismos y en el medio que los rodea. Herramientas necesarias para ser niños felices, autónomos, capaces y seguros.

Un bebé que después de nacer pasa directo a una incubadora, también va a generar apego con su madre si es que existen todos los elementos mencionados. Lo mismo con un niño adoptado. ¿Acaso el bebé que fue adoptado a los tres meses no va a tener apego?

Me tienen harta con el manoseo del apego. Con el sembradío de culpa y miedo que inyectan en cada pobre mujer que está por parir. Armando negocios en torno a él, generando dinero. Lucrando con el apego.

Lo siento mucho.

 

Constanza Diaz

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