Dejé de seguir las páginas de crianza respetuosa y me mejoró la vida

Por Andrea Torres

Antes y durante mi embarazo me preparé mucho: investigué y leí todo lo que cayera en mis manos sobre crianza con apego. Tengo 28 años, soy mamá primeriza y quise seguir todo lo que escuché.

Yo quería criar a mi hija con todos los preceptos de la crianza respetuosa. Me obsesioné con el tema.

La verdad es que ahora que lo veo desde afuera, me doy cuenta de lo enfermiza que fui. Incluso, traté mal a algunas mamás porque no hacían lo que la crianza respetuosa dictaba y hoy me arrepiento mucho de haber sido tan dura con ellas. Causé daño y hoy me averguenzo de eso.  Era como si atacaran a alguien de mi familia.  Me creí el cuento, sentía que sabía más que el resto de las mamás, sobre todo de las mamás de esta página, el lado B de la maternidad. Muchas veces, lo confieso, comentaba en los post sobre crianza respetuosa y miraba en menos a las demás.  Estaba totalmente viciosa en esos grupos y me hacía mal. Me gustaba portear a mi hija, tuve parto natural y quería acercarme lo más posible a la madre perfecta de la crianza con apego.

Un día, en unos de esos foros, comenté algo que no me parecía bien y casi me lincharon. Las mismas mamás, antes mis colegas que me trataban bien, me insultaron y me trataron pésimo. Me di cuenta que estaba en el lugar equivocado. Me di cuenta que cada una es libre de criar como quiera sin fijarse en lo que hace la madre de al lado, si da teta, si da BLW, si da papilla, etc.  Ese día, cuanto yo fui víctima del ataque, hice click y reaccioné. Estaba mal.

Hoy me doy cuenta que nada de eso tiene importancia. Me dediqué a vivir mi maternidad libremente con mi hija, sin sentir culpa. Sin fijarme en lo que hacen las demás. Eso cambió mi autoestima, me mejoró el ánimo. Me puse más feliz. Centré los ojos en mi hija y no en el resto. Yo ahora recomiendo seguir sus instintos, amar a sus hijos y no obsesionarse con tipos de crianza porque es agotador. Debemos informarnos y sacar lo que más nos ayuda de lo que leemos o escuchamos, respetando a nuestros niños siempre. No se guíen por repetir como robots lo que sugiere la OMS y cuanta cosa hay en Internet. Las abuelas también saben mucho.

Quítense el peso de ser malas madres, les juro que les va a cambiar la vida como me cambió a mí. No estamos dando exámenes a diario, así me sentía yo con la crianza respetuosa y todas sus páginas. Sentía que debía rendir cuentas todos los días de lo que hacía con MI HIJA. Hoy me liberé, estoy feliz, no le doy cuentas a nadie. Adoro a mi niña y ella me adora a mí. No me meto en la crianza de nadie. Lo importante es que los niños sean felices y las mamás también. Y hoy a mis 28 años puedo decir que crío a mi hija feliz, a mi modo y sin rendir cuentas a nadie.

Constanza Diaz

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