¿Dejar llorar al bebé?

 

Mucho me dijeron y mucho leí sobre la práctica de dejar llorar a los bebés cuando fui mamá.
Dejarlos llorar, en especial, para que duerma de corrido toda la noche.
O para que se acostumbren a estar tranquilos en su cuna y para que no aprenda desde chiquito a manipular a mamá.
Pero la verdad sea dicha y pongan mucha atención a lo que les voy a decir:
Un bebé, un verdadero bebé, pequeñito, inocente, tierno y rellenito y rosadito, NO LLORA POR JODER.
No es que la guagua estaba aburrida por la noche y pensó:
– Voy a llorar para molestar un poco a esta señora que lo único que hace es dormir. ¿Qué pretende?
– Voy a llorar para manipular a estos vejetes. De esta forma van a correr a complacerme en todo lo que quiera y me van a enchufar una teta con leche. ¿Qué mejor?
NO señoras y señores lectores.
El bebé no llora para manipular ni por joder ni nada parecido.
Llora porque ALGO le acontece.
Y vaya a saber una, como madre primeriza, qué es.
Puede ser hambre, sueño, cansancio, cólicos.
Calor, frío.
O porque quiere sentir a su mamá.
Lo cierto es que hay que asistir a nuestro hijo o hija, ayudarlo.
Socorrerlo en su padecer. Porque no lo está pasando bien.
Para nada.
Los bebés despiertan por la noche y sólo SÓLO con el paso del tiempo van a ir regulando su sueño y van a dormir de corrido.
Pero es un proceso de aprendizaje.
De años, tal vez.
Un proceso de maduración. De crecimiento.
En el interanto, cada madre debe aperrar en su rol y no dejar a esa pobre criatura llorar porque la verdad es bastante triste y estresante y no hay sistema nervioso que aguante.
Una mujer se puede ayudar con un chupete que son bien útiles.
O con una mamadera de leche mientras se duerme.
En fin, al gusto de la madre y el padre el cómo lo hacen pero considero que dejarlo llorar no es una conducta aceptable porque sufren todos en la familia.
Mis dos niños despertaban mucho por la noche.
Y una sola vez, vencida por el agotamiento, lo dejé llorar por unos minutos.
Porque un especialista en sueño infantil me lo dijo.
¿Lo pueden creer?
Años después, aún siento la culpa y el arrepentimiento por lo que hice.
Dios.
No lo haría otra vez ni por nada del mundo.
En la medida que crecen y avanzan a los tres, cuatro, cinco años, claro, ellos pueden manipular con el llanto.
Porque quieren otro helado.
Porque quieren un juguete nuevo.
Porque quieren ir con mamá a la junta de amigas.
Ahí se dialoga.
Se conversa.
Se explica y se llega a acuerdos.
Se negocia.
O se dice que no.
Esos llantos son diferentes al llanto del bebé recién nacido, con pocos meses de vida que no se puede comunicar y sólo lo hace a través del llanto para decir que algo le pasa. Algo quiere.
Y necesita a mamá.

Constanza Díaz

Constanza Diaz

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