De Chile a Jordania con mi hijo en avión y cómo sobrevivir a 30 horas de vuelo

Por Natacha Duartt

No soy experta en muchas cosas en la vida, pero sí puedo decir que tengo expertise en vuelos largo con mi hijo. No sólo hice muchas veces el típico vuelo la serena-stgo, si no que me ha tocado, en 3 etapas de niñez diferente, viajar con mi hijo: bebé, infante y niño. Y les voy a decir algo: no se hace como hobbie.

La primera vez que viajé con Ammar al extranjero (Jordania) tenía 18 meses. Era inquieto, despierto, nunca lloraba. Ammar era de ésos bebés no llorones. Si estaba limpio, alimentado, y dormido, estaba OK. Pero ese vuelo de 28 horas fue horrible. No sólo me dieron un asiento horrible, Ammar habia llorado mucho por no tener un espacio cómodo para dormir (teníamos un solo asiento). En mi desesperación en ese vuelo, descubrí que lo mejor era dejarlo dormir en el suelo. Sí, en el suelo como un trapo. Entre llantos y sollozos se durmió al escuchar el motor y con la vibración yo creo. Además yo iba en mi primer día de gripe, Ammar sin fiebre pero en su segundo. Hice escala 10 horas en Madrid.  Yo no dormí nada en todo el primer vuelo, llegué a Madrid desesperada, sola, cansada, y solo atiné a encerrarme en un baño de discapacitados, tirar la parka y dormir un rato mientras Ammar estaba en el coche. El resto de la escala pasó entre caminatas por Barajas, y muchas vueltas eternas buscando mamás con niños que jugaran con Ammar (anoten los tips). Después de esa escala ETERNA tomamos un vuelo lleno, en avión de 2 corridas de 4 asientos por 4 horas. Como era de esperarse, Ammar lloró de cansancio y sueño TODO el vuelo. TODO. Sin parar…. miento, se calló sólo cuando aterrizamos.

Como era de esperarse no sólo tuve que lidiar con el comportamiento de mi hijo, si no con las miradas de los otros pasajeros rogando para que callara al único niño del avión. Y aquí es cuando una se vuelve “Medium” y casi que les lee los pensamientos a todos: “¿cómo no lo sabe callar?!”, “por qué lo deja patearme el asiento?!”, “ésta gente no debiera andar en avión!” , “que les prohiban viajar con niños!”

¿Se les olvidó lo que es ser niño? Se les olvidó lo que es estar cansado, por no dormir en tu cama, por viajar muchas horas, por no tener tus cosas, tus juguetes, tus olores. A veces viajar enfermos, o enfermarse en el camino.  He visto hombres hacer más show con un dolor de cabeza y se quejan porque un pequeño ser humano no se comporta como ustedes esperan.  Yo soy de ésas mamás ansiosas, asi que preparé para ese viaje gotitas naturales, con comida especial (colados) sus juguetes, el ipad cargado de videos, su mantita, y aún así el crío lloró. Y adivine, yo también estaba cansada y enferma.

¿Esperan que un niño maneje la angustia y la ansiedad como un adulto?!.En fin, la experiencia hace al maestro. En el regreso a casa de ese mismo viaje con Ammar con 19 meses, el vuelo de regreso no fue mejor. En este paramos dos veces, en Zurich y Madrid. Por advertir de la situación de mi infante me asignaron un asiento entre dos caballeros mayores, de 70 años aprox, pero tenía la cuna al frente. Esa cuna, aunque 5 cm mas chica que mi Ammar, permitió que durmiera varias horas desde Madrid, pero igual las últimas 4 fueron largas con llantos y pataletas. Al punto que aterrizando en Santiago, tomó los lentes opticos del caballero a mi lado y se los quebró. El hombre, mayor, sabio, y empático… vio a esta mamá sufrida y angustiada y me dijo “no se preocupe, es niño, este viaje fue muy largo para él”. Insistí en pagar sus lentes pero él no me dejó.

La segunda vez a Jordania, hicimos dos escalas: Brasil y Turquía. Yo con mi kit de preparación de siempre (Ammar no come en los aviones) más mi mochila con ene juegos que me abastecí gracias a las tiendas de todo a luca. Cosas chicas, puzzles, granjas de animales, libros para pintar, nada valioso porque todo se pierde bajo los asientos.Después me hizo una pataleta en el último vuelo desde Turquía, y perdimos el ipad. Al regreso de ese viaje, era otro niño, tenía 3 años y medio y se había portado un 7. Sin pataletas ni nada, durmió todo el viajes incluids las escalas en Qatar y Brasil y fue un viaje de 30 horas.

Ahora, hecho un niño de 5 años y medio, él eligió sus juguetes para su maleta de viaje y también se portó súper. Son niños: inquietos, despiertos, activos, inteligentes. No saben estar como momias o ver tv por infinitas horas sin aburrirse. No son así para siempre, son ETAPAS. Como las etapas de los adultos, los niños también las tienen. No se trata de ser madre o no, o padre o no, o que te gusten los niños o no. Se trata de empatizar, con lo que siente esa criatura que a diferencia de uno NO sabe manejarlo aún. Somos los adultos quiénes sabemos manejar la frustración, la ira, la rabia, la ansiedad, la angustia… corrijo, “los que deberíamos saber”, porque a juzgar por esta gente, por éstos juicios, por esta “pataleta digital” de viralizar un mal rato y plasmarlo en un video me queda la duda si algunos aprendieron o no a manejar sus emociones de niños.

PS para Mamás: Tranquilas, no están solas. A veces aparece alguien que empatiza con uno, y si no siempre piensen que es una etapa. Ya va a pasar.

Constanza Diaz

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