Cuando eres madre de adolescentes y su pasión es el fútbol sudas orgullo y admiración

Aquí estoy buscándome, viviéndome, encontrándome y en el camino siguiendo con mis “obligaciones” autoimpuestas desde el momento que decidí ser Mama, si, ese compromiso que hace 14 años adquirí sin tener la mínima idea de qué trataba, hasta dónde llegaba, qué implicaba, cómo desaparecería yo, cómo  me transformaría. Ese camino hermoso con dos seres maravillosos que día a día me retan a despertar, seguir, sobrevivir, superarme y no caer por más difícil que sea el camino que me va mostrando la vida,la vida que me tocó o decidí, o me mandó Dios, no tengo idea… esa vida adonde me acompañan este par de hermosos niños futbolistas.

Si tuviera que describirlos, a éste,  mi par favorito, dos simpáticos, inteligentes, guapos y divertidos apasionados hasta la médula del futbol. Ese  deporte que a mi me vale un poquito madres,  me desespera,  me intriga!, me divierte, me ha motivado a escribir, a inventar y a descubrir ese lado creativo que creo, Dios me dio.

Ha sido tal el camino de mi vida en el tema futbolistico que de ser la actividad de la tarde de los niños, se está volviendo la actividad de la vida…pero, ¿por qué a mi? Me pregunto si yo quisiera estar en la clase de ballet o flamenco, porque me tocó estar en el futbol, y:¡No se dice clase! Me reclama todos los dias mi hijo, se dice entrenamientoooooo.

– Ay ok chingao, respondo  con tono sumiso.  Vamos a tu entrenamiento.

En qué momento me cambió la vida de llevarlos a “hacer deporte”, lo que fuera, vamos a que se cansen, ahora los llevo a “entrenar”, si, entrenar para ser “futbolista profesional” andele usted.

¿Será que le di a mi pais  un futbolista de esos buenos que meterá goles de suspiro y grito y lágrima? será que “le di” en el estricto sentido “fabriqué y parí” porque dudo haberle heredado alguna aptitud deportiva, de ningún tipo, si le pude haber heredado el compromiso, disciplina y puntualidad, pero el correr vuelta y vuelta por la cancha 90 minutos ni en sueños .

Mi niño futbolista que tiene una pasión que jamás vi antes en ningún ser humano, esa pasión que da envidia, esa pasión que agradezco a Dios, haberle regalado, esa pasión que le da tal felicidad que me ha compartido, esa pasión que me hace luchar su lucha.

En cuanto a la envidia me refiero a que a mis tempranos 47 no he descubierto la mía, mi pasión. Asi tan real y descolorida ha sido mi pasión por algo, no se me ha presentado, y este niño desde que empezó a circular por el mundo independiente ya sabía que quería, ya habia descubierto su pasión.

Seguiré escribiendo cuando mi trabajo de chofer y coach futbolista (con todas las actividades que ello implica) me lo permita, ahora vamos a recoger al susodicho futbolista del colegio para llevarlo al entrenamiento #1 del día, el más importante: ¡está haciendo prueba en un equipo!  Me llena de emoción de verdad,  es un orgullo el que siento enorme y gozo.

Elsa Wintergerst

Constanza Diaz

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