Crianza compartida en tiempos de pandemia

Mi marido me “ayuda” es una frase que escuchamos a diario. Cómo si tuviéramos que agradecerle por hacer el almuerzo, lavar los platos sucios o preocuparse de sus propios hijos. No es ayuda. Es su deber. Su obligación. Es lo que corresponde. La mujer, la madre, no ayuda. Es nuestro trabajo. El trabajo de la casa, la crianza y nuestros propios trabajos remunerados que muchas hoy están haciendo desde casa.
En estos tiempos, cuando está todo el mundo encerrados en sus casos cumpliendo la cuarentena que tenemos que hacer, es necesario poner énfasis en la crianza compartida, en el trabajo doméstico compartido. A la par, uno con el otro como el equipo que son.

¿Por dónde parte el cambio?

El cambio parte por la mujer, ella es la que debe poner límites claros desde un comienzo. No estamos para servir a nadie. Estamos para trabajar en unión con la pareja, no para servirlo. Dejemos de normalizar frases como “me ayuda”. Tengo un buen marido porque “me ayuda”.
No. El hombre no ayuda. Su amigo puede ayudar, su amiga, sus familiares. Pero su pareja no. Es su deber moral con usted y con sus hijos.

No permitan lo contrario. Menos ahora que estamos todos encerrados en casa, muchos con los nervios de punta y más estresados que de costumbre.

Constanza Diaz

Constanza Diaz

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