Crecer junto a los abuelos hace bien

Crecer junto a los abuelos es un privilegio. Tanto para los niños como para ellos,  es mágico y enriquecedor. A los mayores les devuelve la energía y la vitalidad y a los menores los llena de historias, cariño y recuerdos que por siempre quedarán en su memoria.

Recuerdo a mis abuelos  en el marco de una infancia feliz, llena de colores y sabores. El sabor del repollo morada que mi abuelita Magdalena hacía cada vez que celebrábamos un cumpleaños. El sabor de su torta Moka, única e irresistible al paladar. El sabor de la receta de su pie de limón y del asado al horno que acompañaba al repollo morado. Recuerdo las tardes con ellos en el campo, tomando el té mientras mi abuelo comía pan embetunado en aceite y ajo molido.  Recuerdo cuando lo acompañaba al gallinero a buscar huevos. Recuerdo el olor característico de su departamento al frente de la plaza de Concepción, en pleno centro. Sus muebles, sus fotos, sus libros. Los paseos a tomar helado. Disfruté a mis abuelos maternos todo lo que la vida me permitió. Ellos eran historias, pasado, cariño y amor.

Hace bien al alma compartir con los abuelos. Escucharlos, admirarlos y apreciarlos porque no van a estar siempre con nosotros. Crecer junto a los abuelos permite a los niños respetar a los mayores y entender el ciclo de la vida.

En Japón, por ejemplo, los abuelos son los integrantes de la sociedad más respetados y venerados por todos. Un ejemplo a seguir en otros países. Ellos son sabiduría, son historia, son experiencia que los jóvenes no tienen.

Ojalá todos los niños pudieran disfrutar y contar con sus abuelos así como conté yo con los míos, mi abuela Magdalena y mi abuelo Herbert. Siempre los recuerdo y aún años después de que hayan dejado este mundo, los extraño. Extraño mi infancia y esas tardes de invierno con ellos junto a la chimenea mientras afuera llovía. Crecer en contacto con los abuelos hace que seamos más sensibles, más generosos, más respetuosos y, ciertamente, más cariñosos.

Sin duda, hace bien al corazón. Los abuelos nos enriquecen nuestro desarrollo emocional. Son el recreo, diversión. Los abuelos son quienes nos consienten y nos dan caramelos a escondidas.  No hay nada mejor en la vida que tener a nuestros abuelos presentes en nuestra primera infancia. No se olvidan jamás.

Constanza Díaz Hauser

 

Constanza Diaz

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