Copa menstrual: Cada día más mujeres se animan a usarla

Por Javiera Díaz-matrona

Soy mujer y me encanta pero debo admitir que la menstruación no me gusta para nada. Me carga. Considero que es un desastre, me siento mal, las hormonas se alborotan, debo estar preocupada de no mancharme, de cambiar la toallita, de que no se pase, no puedes ir a la piscina en verano a menos que uses un tampón. Y así, no soy de esas mujeres que le rinden culto a la menstruación. Para nada. Incluso, no las comprendo.

Cuando estaba en la Universidad nos fueron a hablar de la copa menstrual pero me daba susto usarla. Me complicaba el cómo ponerla, que no se rebalsara (porque según yo mi regla era súper abundante). Pensar que iba a tener contacto con la sangre me daba un poco de asco, debo reconocerlo. Por lo que me negué totalmente a su uso. Por años. Siempre decía que no. Hasta que comencé a darles vueltas al tema y me abrí a la posibilidad de usarla. Investigué mucho, la fui a ver y me convencieron: compré mi primera copa menstrual. No perdía nada probando.

Llegué a casa y me la puse. Con dificultad en un comienzo. Pero luego adquirí la técnica y no cuesta nada ponerla. De verdad. Una se complica de más. No pasó nada de lo que pensaba. Todo era mi imaginación porque en la realidad, ni me acuerdo que estoy en mis días. No me doy ni cuenta que la tengo puesta. Es fantástica. Me encanta y estoy arrepentida de no haberla usado antes. No tengo contacto con la sangre. Como pensaba. El primer día de la regla me la cambio cada cuatro horas porque el flujo es más abundante. Así evito un accidente. Antes de que se llene, la vacío, la enjuago y la vuelvo a insertar. No es para nada difícil. A partir del segundo día me la cambio cada doce horas.

¿Y qué es exactamente la copa menstrual?

Muchas mujeres aún no saben de qué se trata y la verdad es que es muy simple, se trata de un pequeño recipiente que se inserta dentro de la vagina durante la menstruación. Esta cae en este recipiente y se acumula ahí. No absorbe la sangre como lo hace el tampón que también se inserta en la vagina. Una copa menstrual, con el cuidado adecuado, puede durar diez año. El material del que se fabrica puede ser de silicona, látex. También hay de plástico quirúrgico. No causan dolor ni malestar al ponerlas, vienen en diferentes tallas, son ecológicas, cuidan el medio ambiente y tiene forma de embudo. Al comienzo de cada período y al final de éste, hay que hervir la copa para esterilizarla y así evitar infecciones.

¿Te animas a probarla?

Constanza Diaz

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