Confesión: “Mi marido abusó sexualmente de mi hija y la justicia no llega”

Hoy amanecí algo angustiada por la falta de criterio y horrible lentitud de nuestro sistema judicial. Soy mamá de dos niños. Mi hija de 13 y mi hijo de 6 años.
Son hijos de distintos papás.
Cuando mi hija tenía 6 años, conocí a mi ex marido, padre de mi hijo menor. Él supuestamente se enamoró de ambas. Mi hija lo quería mucho, un cariño que se transformó en amor de hija a papá, y por solicitud de él, ella comenzó a decirle “papi” (cosa que nunca me gustó).
Después de dos años nació mi hijo, yo tenía 27, aún era joven, pero fue tanta su insistencia y mi falta de carácter que accedí a tener un hijo. Yo no quería. Fue un embarazo muy triste, lo pasé pésimo por culpa de él, así que decidí esterilizarme.
Pero mi hijo es lo más lindo del mundo así que no me arrepiento. Lo adoro. Igual que a mi hija.
Pasaron los años, entre maltrato sicológico y económico, hasta que mi hija cumplió 13 años.
Se puso bonita, creció mucho y comenzó el infierno.
Meses antes, un amigo de él falleció y yo atribuí su cambio de conducta a eso, pero la verdad era que escondïa algo mucho más terrible.
Comenzó a celar a mi hija, a tratarla pésimo (llegó a tratarla hasta de “maraca”), por lo que esos últimos meses de relación sólo fueron peleas y lo amenacé con divorciarme si no cambiaba su actitud. Mi hija estaba muy retraída y triste, le pregunté muchas veces qué le pasaba y la respuesta siempre era la misma: Nada.
Un día mi hijo menor me hizo un comentario que avivó mis sospechas mucho más: “Mamá, la Sofi es Slendrina y mi papá es el pololo de la Slendrina”.
Finalmente el 26 de septiembre de 2018, mi niña se atrevió a contarme lo que pasaba.
Mi ex esposo llevaba casi tres meses abusando de ella (entre manoseos, penetración  y besos en sus pechos), no puedo contener las lágrimas, la rabia, la impotencia y la pena que me da pensar en lo mucho que sufrió mi hija ese tiempo. Escribo esto y no puedo parar de llorar.
El 7 de septiembre había preparado todo para tener relaciones con ella. De la maneras más horrible.
Yo hago trabajos de encuadernación y me salió una feria, él se ofreció a cuidar a los niños. Ese día mi hija le gritó muy fuerte llorando que por favor no siguiera, que ella quería de vuelta a su papá. Él se detuvo, pero se enfureció y la hizo botar unas cajitas de recuerdos que tenía. Luego le prometió que no lo haría más.
Pero lo hizo, casi en mi cara, estando a pocos metros. Me  hizo creer que estaba loca, que lo que yo pensaba era sólo mi imaginación. Y volvió a manifestarle a mi hija sus ganas de tener relaciones. Ahi fue cuando mi hija me contó todo.
Hoy estamos algo más tranquilos, sin él, pero mi hija a ratos recuerda todo y llora mucho. Aún no nos llaman del CENIM, pero tiene hora en el consultorio la próxima semana. Aún no pasa nada con los peritajes.
En Fiscalía no ha pasado nada con la investigación y mientras tanto este hombre, mi ex marido,  demandó por relación directa y regular para ver a nuestro niño. Vivo con la angustia imaginando el día que se lo llevo.
Jamás pensé que mis hijos pasarían por esto, no tendrían por qué, no pensé que mi ex marido fuera así de siniestro, lo peor de todo es que él sigue su vida, mintiendo y manipulando como siempre.
El ser mamá de una niña o niño abusado tampoco es fácil.
El saber que tu hijo fue vulnerado ya es un calvario. Luego vienen los cuestionamientos de quienes te creen: eres una pésima madre, ¡cómo no te diste cuenta?, etc.
Y por otro lado, los que no creen, los que te tratan de loca, despechada y enferma mental.
No doy más y la justicia no me acompaña.
Carolina

Constanza Diaz

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