Confesión: “Mi mamá es mi peor enemiga”

Tengo 23 años. Soy mamá de una bebé de dos años y medio. Soy mamá soltera, es decir, el papá de mi hija viene una vez al mes a verla, con suerte. Yo soy quien la ha criado desde que nació. Amo a mi hija, el problema no es ella, es mi mamá.

La persona que, supuestamente, debería de apoyarme incondicionalmente y apoyarme, es mi peor enemiga.

Vivo en su casa. No tuve opción. Cuando quedé embarazada vivía con ella. Estaba estudiando y congelé mis estudios. No los retomé.

Nunca me llevé muy bien con mi mamá. Pero desde que fui mamá, la relación se ha vuelto insoportable. Se mete en la crianza de mi hija. Me dice que lo hago todo mal. Me desautoriza siempre. Me deja llorando. Me dice que soy floja, sucia, tonta. Irresponsable. Me reprocha a diario por haber quedado embarazada. “Eri weona, te cagaste la vida”. Me dice a menudo.

Mi mamá me maltrata. Esa es la verdad. Sufro de maltrato psicológico por parte de mi propia madre. Las palabras duelen y causan mucho daño. Yo estoy destrozada.

He pensado en denunciarla. Pero si lo hago, no tendría adónde vivir. Entonces me aguanto y me encierro en mi pieza con mi hija. Pasamos todo el día encerradas para que no me moleste. Siento que mi mamá me odia.

Ha sido tanto el maltrato que he llegado a creerle todo lo que me dice. Me siento podrida de mal, de fea, de inútil. Me siento la peor de las mamás. Estoy metida en un hoyo y no sé cómo salir de él.

Ahora que yo soy mamá no puedo entender cómo tu propia madre te puede tratar así. Yo nunca pero nunca sería así con mi hija. Yo la amo y quiero lo mejor para ella. Nunca quisiera convertirme en mi mamá porque es un monstruo.

Mi papá se fue de la casa cuando yo tenía siete años. No cuento con él. Mi mamá ha tenido muchas parejas que han desfilado por la casa y siempre se ha preocupado más de ellos que de mí. Tengo un hermano mayor que no vive con nosotros y se desentiende de todo. De verdad que esto es una pesadilla. No quiero que mi hija vea todo esto pero lo ve. No me hace caso, claro, porque como mi mamá le da el gusto en todo. Siento que estorbo acá. He subido mucho de peso. Es verdad que estoy gorda, pero la angustia me supera y no puedo parar de comer para calmarla.

Estoy fea, obesa. Mi mamá me lo recalca todo el día. Me lo grita en la cara. No veo salida.

Alejandra P.

Constanza Diaz

Perfectamente imperfectas es un lugar para mujeres reales, sin filtro. Un lugar de información, desahogo y entretención. Perfectamente imperfectas es una revista digital con noticias, actualidad, tendencias, columnas y mucha información de vanguardia para las mujeres que se atreven a decir lo que piensan. Las cosas tal y como son. Sin maquillaje.