Confesión: “Mi madre me abandonó cuando nací y no puedo perdonarla”.

 Mi mamá me tuvo cuando ella tenía 20 años. Mi papá era de Curicó y la relación de ellos duró muy poco. Aunque fue tiempo suficiente para que naciera yo. Mi mamá era joven y no quiso hacerse cargo de mí.
 Entonces mi abuela tomó su lugar desde que yo tenía seis meses de edad.  No tuve ningún vínculo ni apego con mi madre cuando fui creciendo. Mi mamá era mi abuela. Fue ella quien me cuidó y quien llenó todo ese vacío que dejó mi mamá. Lo llenó con creces y muchísimo amor. Cundo yo  tenía 5 años mi mamá se casó y armó su vida. Tuvo dos hijos más. Mis hermanos. Pero nunca me integró a mí a su nueva familia.
Mi mamá nunca compró una lista de útiles escolares, no fue a ningun día de las Madres ni al jardín ni al colegio, no estuvo ni en mis graduaciones y menos en mi titulación cuando salí del colegio. .Pasaron  lo años y yo estudié  y egresé de Educadora de párvulos ( con grandes honores, siempre fui la primera de la clase).
Mis abuelos se esforzaron  demasiado por darme lo mejor y mi forma de retribuir era siendo buena alumna.  Jamás  me dijeron nada en contra de mi mamá, quizá porque era su hija . Asi crecí y me formé, sin rencor. Me casé con un hombre maravilloso con el cual formamos una linda familia con un hijo de 10 y una niña de 4 años. Cuando mi hija cumplió 6 meses de edad me dio una crisis existencial, la miré y la ví tan indefensa, tan apegada a mi que pensé ¿ como mi mamá fué capaz de dejarme a esa edad.
Pero a mi lado tuve a mi esposo que me abrazó y me consoló de la inmensa pena que sentí en ese momento.
 Ahora cuando ya tengo 36 años de edad mi madre aparece en mi vida .Ella se separó y dejó a sus otros hijos para irse a vivir con mi abuela que me crió.
Cada vez que voy para allá quiere abrazarme y darme besos. Es amable y habla de mi como si me conociera. Pero no me conoce.  No sabe cuál es mi fruta favorita. Ni siquiera en qué universidad estudié y todos los primeros lugares que recibí y mucho menos cual fue mi puntaje en la P.A.A.
Ella no estuvo ahí. No es parte de mi historia.
Tal vez  son cosas sin importancia pero ahora que yo soy madre recuerdo cada logro de mis hijos como si fueran mios y los disfruto con el alma.
  Ahora que apareció en mi vida quise darle una oportunidad, la invitè una semana para mi casa para que interactuara con mis niños.  Se los perdió durante mucho tiempo, son niños maravillosos llenos de amor. ¡Son sus nietos! Pero francamente siento que no fue buena idea. Sólo vinieron a mi mente recuerdos de abandono y de mucha pena que sufrí durante mi infancia. Me molestaba su presencia, sus abrazos,  hasta que acariciara a mis niños porque sentía que no se los merece . Estos sentimientos de angustia y rabia me están haciendo mal y creo necesito ayuda para poder superarlos.

Constanza Diaz

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