Clarisa Muñoz se confiesa sobre ser mujer, madre y profesional

La periodista está actualmente por las mañanas  en Ahora Noticias de Mega. Antes, nos acompañó en el matinal del mismo canal haciendo móviles en vivo. Le encanta su trabajo y acá nos cuenta cómo compatibiliza todos sus roles sin renunciar a ninguno.
Por Constanza Díaz
¿A qué hora te levantas? 
El reloj suena a las 4. Nunca he podido levantarme apenas suena la alarma, así que me quedo remoloneando hasta las 4:30, cuando tengo que levantarme corriendo, ya media atrasada, porque entro a las 5:30
¿A qué hora te duermes?
Normalmente como a las 11. A menos que me quede pegada con Pasapalabras jajaja. Maldito rosco. Nunca he llegado hasta el final. Y al día siguiente me quiero morir en la mañana.
¿Ya te acostumbraste a dormir tan poco y levantarte de madrugada? 
Siempre duele. Cada vez que suena el despertador me dan ganas de llorar. Pero creo que, en mayor o menor medida, a todo el mundo le pasa, o no?
La maternidad y las cámaras  
¿Qué edad tiene tu hijo? 
3 años y medio.
¿Cómo compatibilizas ser mamá con tu trabajo también intenso? 
Cuando nació Lautaro, mi vida cambió por completo. Antes no tenía problema con trabajar horas extras, fines de semana, lo que fuera, con tal de construir mi carrera y hacerme un nombre en el periodismo, cosa que es súper difícil. Mi carrera estaba antes que todo. Ahora, ser mamá es mi trabajo más importante. No hay nada que se le compare en el mundo. De hecho, por él empecé a madrugar, cosa que jamás se me habría pasado por la cabeza antes. Me busqué algo donde pudiera entrar temprano, para salir temprano y estar con él.
Siento que, con los hijos, las ausencias se pueden pagar el día de mañana muy caro, así que trato de siempre estar y de dar lo mejor de mi. Y eso es difícil. Porque hay veces que en tu pega puedes tener un mal día, o estar muuuuy cansada, y sólo quieres llegar a dormir o echarte a ver tele, pero tu hijo te está esperando y él igual merece tener lo mejor de ti. Así que vamos sacando energía, no sé de dónde, para jugar a las escondidas, a las carreras o ir a la plaza. O sentarse a conversar y crear lazos de confianza para que tenga eso firme cuando sea adolescente.
Con él, siempre estoy pensando a largo plazo.
Lo peor era cuando me tocaba viajar y él estaba chiquitito y tenía que sacarme leche en los hoteles en las noches y me sentía pésimo, con culpa, mala madre, pero por otro lado gozando la experiencia de estar haciendo algo súper emocionante por mí, por mi trabajo.  O cuando pasa una mala noche y al día siguiente andas como zombie, durmiéndote parada, y es problema tuyo solamente, porque el que no tiene hijos no cacha.
¿A qué hora estás con él? 
Ahora estoy en una pega maravillosa, donde lo paso bien y sé a la hora a la voy salir. A las 3:30 ya puedo estar con él y dedicarle toda la tarde. Llevo cerca de un mes y lo estamos gozando a full. Pero antes no tenía este horario y muchas veces me tocaba alargarme y lo pasaba pésimo y me angustiaba porque no podía estar con él. Trataba de hacer todo corriendo, a veces no almorzaba o me comía un sandwich a las 6 de la tarde mientras editaba una nota para poder llegar a verlo despierto y estar un rato juntos. No quiero sonar como víctima. Ahí había gente que trabajaba hasta 14 o 15 horas diarias, mucho más largo que yo. Pero me pasaba mucho que sentía que tenía dos trabajos de tiempo completo y no podía hacer ninguno realmente bien, porque siempre estaba pensando de alguna manera en el otro. Pero ahora, soy feliz. Me cambió la vida.
 ¿Te ha tocado ver discriminación laboral en tu trabajo hacia las mujeres?
Yo creo que eso está en todos los trabajos, en las casas, en las familias, en las calles, en todas partes. Me siento súper identificada con la lucha feminista, porque creo que históricamente a las mujeres se nos ha cargado la mata en forma brutal. Todavía está en la cabeza de la gente, que la crianza de los niños y las cosas de la casa son tareas de la mujer, ¡aunque trabaje.
Y en los trabajos es atroz, porque nadie empatiza. A nadie le importa. ¡Y pelan a la mamá que osa quejarse. Yo antes trabajaba en otro canal y cuando volví del postnatal me tenía que sacar leche en el baño, con mujeres haciendo caca en el espacio de al lado. Cuando pregunté en recursos humanos dónde podía refrigerar la leche, me dijeron que pidiera un espacio en el refri del casino. Mi mail pidiendo una salita y un frigobar ni siquiera me lo respondieron. Después otras compañeras mamás dieron esa lucha y lo lograron.
Mi hermana trabajaba en una empresa que le hace la comida a los aviones. Cuando volvió del post natal tuvo que dejar a mi sobrina en la sala cuna. Obvio que se resfrió mucho, si era súper chica, tenía 6 meses. Una vez le dio bronquitis y después a mi hermana mastitis. Pero estuvo mal. Con fiebre por las nubes y a punto de dejarla hospitalizada. Entre las dos cosas, estuvo como un mes fuera. Y al volver, ya no tenía puesto de trabajo. Su escritorio, su silla, su computador, ahora eran de la chica en práctica. Su jefe le dijo que tenía que esperar a que la niña terminara la práctica para volver a ocuparlos. Unos compañeros le pasaron una esquina de escritorio para que se instalara. ¡Dime que eso no es humillante! E injusto. Porque cuando un compañero de trabajo se quiebra el pie jugando fútbol y está un mes fuera o más, no le hacen eso.
¿Crees que las madres hoy están más exigidas que antes por ser perfectas? 
No sé si más exigidas o más cuestionadoras. Imagínate que en los años 50 había hasta publicidad de lo perfectos que tenían que ser tú, tu casa, tu actitud y tus niños. Pero esa era una mujer que se comía todas sus frustraciones y sólo sonreía y de seguro lo pasaba pésimo. Hoy las mujeres estamos despertando del letargo y si un hombre te dice “anda a hacerme la comida”, tú le dices “anda tú, ¿no ves que estoy ocupada?”.Pero sí es cierto que nuestra generación tiene cargas por más lados. Hoy las mujeres trabajan, estudian, hacen deporte, y son todas áreas donde tienes que rendir bien y ser la mejor..Las redes sociales te ponen una presión extra por cada madre presumida que sube videos de sus hijos superdotados haciendo cosas que los tuyos aún no logran. Las mujeres entre ellas se juzgan y son cuestionadoras y poco empáticas. La pobre mamá que no dio leche es como si no quisiera a sus hijos. Y tienes que colechar y portear a tu guagua en una mochila ergonómica, comprarle un chupete de caucho, un collar de ámbar, la maldita Sophie la Jirafe que vale 20 lucas y no hace nada (pero te la venden como si tu hijo fuera a ser como Einstein si juega con ella), entonces más encima, es caro, y terminas desplazándote, porque no te queda un solo peso para ti.
¿Te has sentido presionada por ser la mejor en todos tus roles? 
Ufff. A veces siento que voy a enloquecer. ¿Ustedes no?
¿Ves a la mujer hoy más empoderada que antes, menos sometida?
Absolutamente, pero nos queda un largo camino por delante aún. Hay que seguir luchando en el día a día: adentro de tu casa, de tu círculo, cambiando el lenguaje, enseñándole a tu familia, erradicando el machismo. Criando a tus hijos como seres empáticos y no discriminadores, a tus hijas como mujeres empoderadas y valientes más que como princesas. Hay que dejar de aportillar a las chiquillas que están dando la lucha, porque finalmente es por todas nosotras, para que no nos pasen a llevar más. Y eso se logra con ruido, haciendo escándalo, si no, el mensaje no se escucha, no llega.
 ¿Se puede ser profesional y mamá y hacer las cosas bien?
Yo creo que sí. Pero es difícil. Es difícil competir con la mujer sin hijos que puede quedarse a dormir en la pega si hay que terminar algo. Es difícil porque uno siempre anda más cansada, porque en un solo día sales de una pega y entras a otra. Es difícil porque si tu hijo está enfermo, tienes que armar todo un operativo para que alguien te lo cuide, porque no se puede faltar a las pegas. Es difícil porque tu cabeza siempre está en otro lado. Pero de poder, se puede. Hay que creer en una, creer en tus capacidades, convencerte de verdad de que no te la puede ganar. Si crees que eres seca en lo que haces y andas por la vida con esa actitud, harás las cosas bien. Además que la maternidad te da otro plus: tienes otra mirada de la vida, entiendes el mundo de mejor forma, eres mucho más capaz de ponerte en los zapatos del otro, tienes una súper intuición… de verdad, como dice la Cota, la maternidad es un súper poder. Y si aplicas ese súper poder en tu trabajo, vas a brillar.
Y hacerlo bien en la maternidad… Yo creo que al final las mamás lo hacemos mucho mejor de lo que nosotras mismas pensamos. Está en tu intuición, se da sólo. Tú sabes lo que le pasa a tu hijo, qué es lo que necesita. Pero hay que preocuparse de estar bien una, para que ellos te vean bien.
¿Por qué crees tú que las madres hoy están tan cansadas y buscan ayuds en redes sociales? 
Porque ser mamá es muy difícil! Mental y físicamente. Porque nadie se pone en el lugar de las mamás, salvo otras mamás… Bueno, algunas… Por eso yo creo que el lado B de la maternidad es tan importante para tantas mujeres: porque encontraron otras mujeres que están en la misma que ellas. Porque se entienden, se acompañan, empatizan, sin juzgar. Y las mamás de hoy están permanentemente sometidas a juicio público.

Constanza Diaz

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