Carta abierta: Chile, me frustras

Por Lorraine Lewis

Vivimos en un país de protocolos, de papeles, de trámites que no existen si no están escritos. Me consta, mi profesión, mi trabajo, mi rol de mamá dependen de papeles que “lo acrediten”. No importa si lo que se hace, se hace mal, lo importante es que esté respaldado en papel.

Chile, país de protocolos:

Vivimos en un país en el que si no alteras la realidad, no te pescan. Vivimos en un país en el que para ser medianamente escuchado, debes quedarte sin voz. No existe el término medio ni los matices, ni las situaciones puntuales. O eres muy rico, o eres muy pobre. O estás muy enfermo, o no tienes necesidades. O eres mujer, o eres hombre.

Y ser mujer en un país de protocolos, es difícil. Porque si no hay denuncia, no hay agresión. Porque si no hay muerte, no hay violencia. Porque guagua que no llora, no mama.

Me convertí en mamá porque así lo quise, y traje al mundo a otra mujer, por lo tanto, por ella no puedo callar.

Pensé que ser mamá iba a ser por lejos lo más difícil que me tocaría en la vida. Ser madre te pone a prueba en todo aspecto, te hace llegar al límite y más, te muestra lados tuyos que jamás pensaste que existían y sin duda es una reinvención y redefinición absoluta de tu yo. Si, ser madre es difícil, pero no es lo más difícil.

Lo más difícil es MATERNAR:

Maternar en un país que no te da la posibilidad de hacerlo sin preocuparte del “papel”.

Para maternar se necesita tiempo, espacio, recursos y calma. Ninguna de ellas las tenemos.

No tenemos tiempo, porque cuando estamos recién empezando a adaptar nuestro cuerpo, mente y estado a otro ser, debemos volver a trabajar, no tenemos tiempo porque para maternar debemos respetar los momentos de nuestro hijo, quien necesita de los brazos al menos el primer trimestre de su vida. No tenemos tiempo porque no podemos exterogestar.

Nace nuestra guagua y debemos empezar a “acostumbrarlo a la mamadera para que no se haga difícil cuando volvamos a trabajar”. Nace nuestra guagua y debemos rápidamente ser mujeres felices y amantes de nuestros hijos cuando esto dista de ser así. Se necesita tiempo físico, tiempo mental. Tiempo para ser madre.

No tenemos espacio, porque a alguien se le ocurrió que era ofensivo amamantar en público, no tenemos espacio porque ser madre en estos tiempos te pone en duda que si estás trabajando eres mala madre, que si estás en casa eres sobreprotectora, no tenemos espacios para desarrollarnos sin cuestionamientos, sin hostigamientos.

No tenemos recursos porque Chile es un país burocrático, por lo tanto, debes tramitar tus licencias para que decidan cuando pagar tu sueldo. No tenemos recursos porque los pre natales llegan cuando la guagua tiene un mes, porque los post natales son a punta de mendigar y pedir porfavor fechas de pago.

No tenemos recursos porque si se nos enferma un hijo no podemos estar en casa con ellos, a menos que dejes la vida en el Compin para que te aprueben una licencia. No tenemos recursos porque debes pasar de médico en médico para que te den certificados, informes, papeles (si, nuevamente papeles) que digan que tu guagua necesita de ti, y aún así debes seguir viviendo del aire y la ayuda externa.

No tenemos recursos porque para poder sacar adelante a tu guagua enferma se necesita plata, plata que es tuya, pero Chile decide tramitarla hasta que te aburres y vuelves a trabajar porque ya no puedes más.

No tenemos recursos, porque nuestra misma Constitución vulnera a todos. Salud, educación, contaminación, trabajo. El papel nuevamente hace de las suyas y traspasa directamente a la calidad humana.

Finalmente, no tenemos calma. Porque maternar en un país que no te da el tiempo, espacio y recursos, no te da la calma.

Porque me levanto todos los días pensando si tendré al fin alguna respuesta positiva sobre mi sueldo, porque me levanto todos los días pensando que puede ser el último y que no podré seguir amamantando porque debo trabajar.

No tenemos calma, porque para ser madre hay que maternar. Y maternar en un país que no te da la posibilidad significa una salud mental debilitada, una crianza bajo presión, una crianza con culpa.

Actualmente mi cuerpo es el alimento de una pequeña persona que necesita de mi para poder vivir. Literal.

Actualmente, soy el filtro de la salud de mi hija, a través de mi leche y cuidados, pero Chile decidió que la instancia de cuidarla no se justifica.

Chile, me frustras.

Tiempo, espacio, recursos y calma.

Tiempo, espacio, recursos y calma.

Chile, déjanos maternar. Necesitamos dejar de ser “mamitas” y ser “Madres”. Necesitamos que nos dejes maternar.

Necesitamos que los cambios pasen de la instancia sociocultural a política. Porque hoy, la sociedad cambió. Las mujeres cambiamos y estamos mostrando una realidad que ya no es color pastel, ni está en el papel.

Ahora, Chile, país de protocolos, te toca tu parte. Cambia tus papeles, para que podamos salir de la caverna, de una vez por todas.

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Fotografía: Freddy Lizama

Constanza Diaz

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