Carta a mi marido: ya no doy más, esto me está matando

La mujer que éramos y la mujer en la que nos convertimos luego de casarnos y ser madres muchas veces queda postergada a último lugar y se pierde entre la rutina diaria y las múltiples actividades que debemos cumplir. Hay que hacer un alto en el camino y preguntarnos qué nos pasó. ¿Adónde queó esa mujer? ¿Adónde se fue la relación de pareja que solíamos tener? Carta a mi marido:

Por Nathalie C.

Son las 01:00 de la mañana y te miro dormir plácidamente. Te miro y pienso. No puedo dormir como tú. Hace tiempo que no puedo.  Pienso en todo lo que nos está pasando y me pregunto adónde va a terminar todo esto. No lo sé pero me angustia. Nada es como lo imaginé.  Mis hijos maravillosos son lo mas bello que tengo en mi vida pero por ellos perdí  todo. Sí, aunque suene duro así es. Lo siento si te molesta escucharlo. Perdí mis sueños, perdí el realizarme como mujer. Perdí a mis amigas. Ya no tengo amigas, se esfumaron todas, como si se las hubiera tragado un hoyo negro en el espacio. Me pregunto adónde están. Es triste sentirse sola y no tener con quién conversar. Ya no tengo vida de pareja, atrás quedaron las conversaciones, la risa, la complicidad, el sexo sin horario y sin miedo a que un niño nos pille. Todo gira en torno a ellos .y pucha que cansa y duele. Sí que duele postergarse tanto y dejar de ser lo que era antes de parir. Antes de convertirme en mamá.

Nosotros hemos cambiado tanto que ya no nos reconozco. Ya no somos los mismos. Hagamos lo que hagamos siempre estaremos mal. Se acabaron esas bellas palabras, se fue la magia, los bellos detalles. Ahora .todos los días son iguales, esta maldita rutina nos está matando como pareja. No hay nada que haga el día  distinto. Me siento mal, a punto de colapsar y mandar todo por un tubo gigante, pero después me pongo a pensar  qué sería de mí .sin mis hijos y sin ti. Es raro lo que siento, por un lado quisiera huir lo más lejos posible y por otro lado me muero sin ustedes.

Si sigo así, mi sistema nervioso me pasará  la cuenta. Lo sé, Me conozco. El cuerpo responde ante tanto estrés y angustia.  No quiero llegar a eso, .me siento frustrada como persona, como mujer, .como mamá, como pareja. .Mi autoestima no sé donde se fue, dónde la escondí que no la encuentro. Mi apariencia personal deja mucho que desear y no me gusta para nada. La odio. Dónde quedó la mujer que se arreglaba para ver y sentirse  la más linda. ..No la encuentro. .Tal vez desapareció. Me convertí con el tiempo en una mujer frívola, .sin corazón. Como un robot. Siempre protegida con un escudo y un audífono en mi imaginación para que ninguna palabra  pueda ya herirme. He tenido tantos golpes en mi vida que prefiero andar siempre protegida. Me cuido porque no quiero sufrir más y aunque sea un error, que tal vez lo es, soy una mujer con un corazón blindado.

Si me levanto día a día lo hago por mis hijos y por verlos felices, .pero todo esto me está ganando aunque no lo creas..y si no busco ayuda voy a desaparecer….solo espero que algún día te pongas en mi lugar y te des cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Yo ya no doy más. Mientras te miro dormir pienso y no puedo parar de pensar, ¿cómo es que puedes dormir tan profundamente, tan tranquilo con todo lo que nos está pasando? ¿O acaso no te das cuenta que el amor se nos esfumó?

Nathalie  C

Constanza Diaz

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