Abuso sexual en niños, ¿cómo evitarlos?

Últimamente, se habla mucho sobre el abuso sexual infantil, cada vez hay más información disponible y, a quienes somos ma/padres  nos recorre  un escalofrío por la espalada cada vez que nos enteramos  de  nuevos casos.

Ya sabemos que ocurren en las iglesias (de distintas religiones), se han abierto también gran cantidad de casos en el  mundo dorado de Holyywood, sí!  Ahí mismo hacia donde tantos miramos soñando  en las vidas perfectas. Sabemos  también de  casos  ocurridos al interior de los colegios, jardines infantiles y  salas cunas, al  interior de las familias y tantos otros ejercidos por  niñeras. La  lista es interminable y mientras los adultos nos angustiamos tocando madera para que a nuestros niños no les pase, sabemos en el fondo de nuestro corazón  que nadie nos podría  dar certeza de ello.

¿Qué  hacemos entonces?  ¡ Le  enseñamos a nuestro niños y niñas!  ¡Si! Es una buena idea ¿qué les  enseñamos?, ¿cómo se lo decimos?, ¿Cómo me convenzo de que entendió el  mensaje?, y la pregunta más difícil de todas, ¿Cómo le  enseño sin transmitirle mis miedos y angustias? Si al  final de cuentas hago  todo esto para que sea feliz ¿no?  Tampoco quiero que viva asustado y  viendo peligros por todas partes.

Tremenda tarea  la que le tocó a nuestra generación: “hacernos cargo de la educación sexual y afectiva de nuestros niños y niñas” y no tenemos ni la más remota idea de cómo hacerlo,  entonces un poco  a tientas, empezamos a buscar en blogs, libros,  compartimos información por nuestras redes sociales,  pero  no nos satisface ¿por qué?  Según mi propia experiencia haciendo educación en el tema hace ya 10 años,  porque nos enfocamos en  lo  que NO queremos que pase, entonces cada vez que pienso en que NO quiero que a mi hijo/a le pase algo malo, me angustio, porque vienen  a mi cabeza las mil y una cosas males que sí le podrían pasar y, la angustia, viene a desordenar  nuestras ideas revolviéndolo todo, así entonces nos sentimos confundidos  y sentimos  que “debería hacer algo para enseñarle a mi hijo/a pero no sé qué” mientras tanto, mi niño/a sigue creciendo sin que concretemos nuestro deseo de hablarles sobre su sexualidad, su desarrollo, su afectividad y la necesidad de cuidarse y evitar riesgos.

Porque  llegados a  este punto, debemos dar la primera luz: La sexualidad  humana comienza a desarrollarse desde el vientre materno, niños y niñas están lejísimos de ser seres asexuados, por el contrario,  sus cuerpos  están erotizados, es decir, sienten placer y ese placer moviliza la  socialización (lo que pasa es que las palabras erotización y placer tienen mala  fama y nos incomodan, pero  para la vida humana, son  fundamentales para asegurar nuestra sobrevivencia)

Entonces  volvamos a lo nuestro,  paso uno: ya sabemos que, sin importar la edad  que tenga mi hijo/a, ya podría hablarle  de sexualidad, de hecho lo hago cada día  sin darme cuenta, en actos tan  simples como por ejemplo en cómo nombro sus  genitales, porque créanme  que hay un mar de diferencia  entre tener una “cosita” o limpiarse “ahí”  que tener una vulva y ya ese simple hecho va marcando el cómo un  niño/a  se  relaciona con su propio cuerpo.

Vayamos al paso  dos,  un poco  más  complejo: Sí, ya sé que debo hablarle de sexualidad y prevención ¿qué le digo y cómo se lo digo?

Acá  la  cosa se pone un poco más compleja. Después de tantos años, encontré la fórmula mágica y es tan simple: Enfocarse  en descubrir  que es lo que SI quieres que suceda. Ok,  ya sabemos que NO quieres que abusen de tu niño/a  ¿que es lo SÏ quieres que le suceda? Por ejemplo, que sea felilz, que goce de su cuerpo, que viva una sexualidad plena? Completa  la frase tú mismo/a

Entonces el paso 3 es en enfocarse en cómo lograrlo, ¿Qué le digo a mi hijo/a  para guiarle? Fácil,  eso que  tú siempre  piensas  y tal vez no se lo dices  tantas veces. “hijo/a  tú eres un ser maravilloso y quiero  que  siempre seas muy feliz” y ahí parte la  revolución, porque el autocuidado no significa evitar las cosas malas, si no que nace de saberse tan importante, digno, pleno y libre que  entonces cualquier cosa que me  haga sentir distinto  de eso, me hará ruido  y entonces hablaré.

Ejemplo, si obligo a mi hijo/a a comer lo que no le  gusta, a bañarse cuando no quiere, a vestirse sin saber si le gusta lo que le estás  poniendo o si insisto en abrigarle  cuando siente calor. Si le digo que es malo, que se ha portado mal, que es porfiado/a y los tantos etcéteras con los que podríamos llenar esa lista, si llegado el momento de enfrentarse a un abusador/a  éste le dice que  es malo, que nadie lo quiere, que sólo él lo quiere y por eso  le pide que haga esas cosas  que al principio son muy cariñosas y decoradas con regalos y diversas estrategias para hacer sentir especial al niño, ¿no creen  que ese niño  se sentirá muy a gusto con lo ofrecido y guardará el  secreto? Porque al  principio la cosa pinta bien,  se va poniendo escabrosa a medida que avanza el tiempo, cuando  ya la víctima está tan engatusada que siente que no puede hablar ni pedir ayuda.

Pero,  en  cambio, si le he hecho saber su libertad, si le digo lo muy valioso que es, lo mucho que lo amo incluso  cuando se porta mal, si respeto sus gustos y decisiones. Cuando  un posible abusador quiera ofrecerle algo que lo haga sentir especial, es mucho más probable que el niño/a  pueda decir no y contarle a su familia  de la situación, porque algo en esa oferta no le calza “¿por qué me ofrece algo para ser especial si yo ya soy especial  y mi familia siempre me lo dice?”  Es esa sensación de disonancia la que mueve a niños y  niñas a hablar oportunamente  antes de que el abuso llegue a concretarse.

Me siento infinitamente feliz y honrada de haber escogido dedicarme a estos temas, de  recibir en la consulta y los talleres a madres y padres que llegan buscando orientación y prevención, muchos de ellos porque de niños/as les tocó ser víctimas de abusos y quieren cortar esta cadena con sus hijos/as. La  vida me ofreció la oportunidad de salir del lado de la reparación –en la que estuve  trabajando varios años y sufría muchísimo- y pasarme al lado de la prevención.

Si quieres vivir la experiencia de un taller familiar de Educación sexual infantil para el autocuidado,  te  esperamos. Conoce nuestras actividades en nuestro Facebook Amancay Consultores o en el mail amancay.talleresyencuentros@gmail.com

Para cerrar el año, realizaremos talleres familiares los  días domingo 12 de  noviembre y sábado 18 de noviembre.  Son cupos limitados. Pide tu 15% de descuento si nos escribes contándonos que nos conociste en el LadoB de la maternidad.

Carmen Moraga Hernández. Psicóloga clínica. Mamá de tres

Constanza Diaz

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