A destetar a mi bebé, ¡por fin! Aunque me culpen, estoy feliz

 

Esta semana le salieron los primeros dientes a mi pajarito menor, tiene  6 meses y es el menor de cinco hermanos, el pobre esta baboso y todo lo que llega a sus manos es perfecto para tratar de rascarse la encías. Todavía estoy amamantando, pero a la vez tratando de lograr un destete exitoso,mi idea siempre fue darle leche materna hasta los seis meses, esta vez coincidió con el término del invierno, algo muy   bueno considerando todos  los beneficios de ésta. Desde los tres meses también toma leche de tarro, no le da asco la mamadera ni el chupete.

Sé que muchas personas criticarán mi desición, pero no me importa,después de haber parido cinco niños creo que tengo pleno derecho de decidir cuándo cortar la lactancia materna y volver a recuperar mis pechugas, a estas alturas, flácidas, pero mías. Quizás se preguntarán por qué quiero terminar de amamantar, tengo varias razones.

Dar pechuga nunca ha sido lo mío, a mi primer hijo le di un mes, porque tuve que volver a clases a la universidad, al segundo le di tres meses porque la leche se fue sola, al tercero le di hasta los 8 meses porque esperaba que el proceso se repitiera naturalmente como con el segundo, no resultó así que tomé pastillas para cortar la producción láctea. Con el cuarto también tomé las mismas pildoras a los siete meses. Esta quinta y última vez ha sido una experiencia un poco tortuosa, tuve mastítis tres veces, que dolor más grande, nunca me pasó antes y es una de las peores dolencias que he tenido hasta el momento.

La matrona que me vino a ver después del parto me dio uno de los mejores remedios(en Alemania puedes buscar una matrona o Hebamme antes y después del parto para que te acompañe en el proceso, te aclare dudas, etc. Esto es costeado por tu isapre al igual que el curso para el fortalecimiento del piso pélvico después del parto) Tenía que envolverme la pechuga durante 20 minutos en Quark, que es una especie de requesón o ricotta. La sensación es maravillosa porque después de tener la teta roja y afiebrada, se siente algo helado que alivia tu malestar, pasado el tiempo tienes que enjuagarte porque se pone duro como máscarilla. Los niños pasaban y me veían con la pechuga al aire envuelta en queso y pensaban que estaba loca o que era algo así como cuerpos pintados pero con un  olor un poco agrio.

Superé las  mastítis entre lágrimas y quesos. Pero resulta que tengo la piel delicada y estar todo el día y noche con sostenes me da alergia, lo aguanto estoicamente al igual que los pads para no tener la aureola de leche marcada en la ropa. Quiero vestirme normal, en invierno con cuellos largos y abrigada, no sólo con blusas  que se abran fácil o poleras que ya están jetonas de tanto tironearlas hacia abajo, una vez le abrí  la puerta al cartero con la blusa desabrochada, no me di cuenta en ese minuto pero al otro día cuando volvió me hice la loca, pero bien abrochada.

No me gusta dar pechuga en público, no faltan los sapos que te miran de una manera extraña, lo he hecho porque se me ha olvidado la mamadera o porque fue la única manera de calmarlos, prefiero un ambiente tranquilo para mi y mi guagua.

No me queda mucho tiempo para los otros pajaritos si estoy dando pechuga todo el día,ellos también me necesitan,  con la mamadera pueden  participar también y quedan felices, al igual que el papá  que se podrá hacer cargo de él más facilmente, y yo voy a tener un poco más de tiempo para mi, sin contar que podré  comer lo que quiera, quizás dormir un poco más y tomarme una copa de cualquier cosa  que bien merecida la tengo.

No creo que extrañe el periodo de lactancia, respeto a las mujeres que deciden hacerlo por años, bien por ellas ,hay que tener aguante,  pero  no va  conmigo y no tengo tanto tiempo para hacerlo , si me critican que se chinguen . Seguiré alimentando con amor y paciencia a mi guagua, una mamadera o una pechuga no condicionan el apego que una madre tiene con sus hijos, seguiré haciendo  lo que considere positivo para mis niños y para mi. Una mamá contenta tiene hijos contentos y yo estaré muy feliz de recuperar lo que quede de mis pechugas.

 

Pia Quezada Prado, Periodista y Pentamama

Constanza Diaz

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