5 cosas que me enseñó el cáncer de mi mejor amiga

Hay hermanas que no son de sangre. Hay hermanas que son por elección. Mujeres que te puso la vida por delante con la cual formaste un vínculo absoluto e irrompible. Mujeres que son tus almas gemelas, que sin tener que hablarles saben lo que piensas, lo que sientes, lo que está en tu corazón. Es el caso de mi amiga Pía, una mujer fuerte y luchadora. Somos amigas desde los cinco años. Es decir, hace cuarenta años ya. Una amistad única, preciosa, con mucha complicidad y risas. Nos imaginamos envejeciendo juntas. viendo a nuestros niños crecer. Riendo. Pero, qué pasa cuando tu hermana del alma tiene cáncer y de un día para otro su vida, tu vida y la vida de todo nuestro entorno cambia. Esto es lo que aprendí.

  1. Aprendí que la vida es muy frágil y que no podemos dar nada por sentado. Lo único real que tenemos es el día de hoy. Nadie tiene el mañana comprado. Ni yo, ni tú, ni nadie. Es por eso que tenemos que disfrutar nuestro día a día al máximo porque no sabemos si mañana estaremos acá.

2. Aprendí que cuando nos juntamos todos en energía positiva ocurren milagros. El milagro del amor entre nosotros, entre gente que ni conocemos. El milagro de la generosidad, la compasión, la alegría de saber que nos tenemos unos a los otros para apoyarnos y salir adelente. Aunque el escenario sea incierto y difícil, cuando juntamos fuerzas es más fácil de sobrellevarlo, sin duda.

3. Aprendí a agradecer cada nuevo día. Aprendí a agradecer por cada despertar. Porque cada día es un regalo y debemos aprovecharlo. No lo desperdiciemos y demos las gracias por lo que tenemos y sobre todo, por quienes nos rodean. Los buenos amigos son un regalo de la vida. Por eso es que no paro de agradacer cada día.

4. Aprendí que somos fuertes, mucho más fuertes de lo que pensamos. En circunstancias adversas es que nos damos cuenta de la fortaleza que teníamos escondida y sale a flote y nos mantiene vivos. Admiro profundamente a mi amiga y a toda la gente que lucha contra esta enfermedad, porque han demostrado tener un coraje impresionante. Siempre optimista, agradecida de la vida, del amor que tiene a su alrededor. Nunca una queja, ni en el peor de los momentos. Es admirable y es una gran enseñanza para todos nosotros.

5. Aprendí que el amor mueve montañas. Y la fe también. Aprendí que mientras hay vida hay esperanzas. El amor es mágico, es poderoso, es sanador. Aprendí que hay conflictos que no tienen ninguna importancia, porque la vida cambia de un segundo a otro y nunca más la vuelves a vivir como la conocías. Solemos desgastarnos por situaciones que, cuando ocurren estos terremotos en la vida, parecen mínimas y hasta absurdas. No hay nada más importante que el cariño de los nuestros y darnos cuenta quién realmente está con nosotros y quien no. Es en estas circunstancias extremas cuando te das cuenta. El cáncer me enseñó a darme cuenta que la vida hay que vivirla intensamente y no esperar a mañana para hacer lo que queremos.

Constanza Diaz

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