16 cosas que no me van a quitar el sueño el 2018

El final de un año viene lleno de planes y listas de resoluciones de Año Nuevo, planes de cosas que queremos hacer, tratar de hacer más ejercicio, comer más saludable, bajar 5 kilos, etc, etc, etc. Llevo años haciendo las mismas listas y nunca les he puesto mucha atención, así que este año decidí hacer la “anti lista”, un pequeños listado de las cosas de las que NO me voy a preocupar este 2018 porque, de verdad, no tengo tiempo para eso. En este momento son 16 items los que componen la lista, pero si a medida que pase el año se me ocurren más, seguramente la lista se volverá más larga, y yo me volveré menos estresada.
1.- Si mis hijas se quieren poner o no parka en invierno. La verdad es que el uso de la parka es un cacho de por si, las niñas salen de la casa con parka (previa pelea infernal para ponerles la dichosa parka), luego se las tengo que sacar para subirlas a la silla de seguridad del auto, luego se las tengo que volver a poner para bajarlas del auto (otra pelea infernal), después de eso caminan 20 metros hasta llegar al jardín infantil y/o colegio y al entrar a la sala se sacan la dichosa parka y la tía la hace un lulo y la mete a presión dentro de la mochila. A la salida me entregan a la cabra chica sin parka, ya sea porque no hace el frío de mie*** que hacía en la mañana o porque las tías son mucho más inteligentes que yo y no van a tener la pelea infernal para que la enana se ponga la bendita parka, la cosa es que no viene con la parka puesta. Ahí debo tener otra pelea infernal para ponerle la parka, para luego sacársela al llegar al auto y volvérsela a tratar de poner al llegar a la casa. En resumen, tuve 4 peleas con cada una de mis hijas para que la parka fuera usada durante un total de 5 put** minutos!!! Eso de verdad no vale la pena!! Es mejor vestirlas como cebollas, una camiseta, una polera de manga larga, un sweater delgado y un polerón bien abrigado encima, así me evito las peleas y el andar vistiendo y desvistiendo cabras chicas todo el día. Dejaré esta molesta prenda de abrigo exclusivamente para días de frío polar y/o lluvia torrencial, el resto del invierno las parkas colgarán en el perchero en la entrada de mi casa.
2.- Las viejas metiches que me miran feo porque mis hijas no usan parka en invierno. Me carga la gente que anda todo el día criticando y metiéndose en la vida de los demás, me carga esa maldita costumbre de algunas personas de andar todo el díajuzgando la forma de criar a los niños que tienen las demás personas. No me voy a dar la lata de andarle explicando a una vieja que no conozco y, probablemente, no vuelva a ver nunca más en mi vida, el motivo por el que mi hija no usa parka. Si me dicen algo les daré una explicación educada del tipo “Es que no le gusta abrigarse”, si eso no es suficiente y siguen molestando saltaré sin escalas al “¿¿¿Es tuya la pendeja que tanto te preocupas???” o quizás un “¿¿Me vas a pagar tú los remedios cuando se resfríe??” y así dar por terminada la conversación.
3.- Que mi hija quiera comer arroz todos los días. El tema de la comida es súper complejo con mi hija mayor, y me ha quitado el sueño por años, pero, de a poco, hemos logrado que coma bastante más sano y equilibrado que antes. Tiene sus temporadas en que ama el arroz y solo quiere comer eso (acompañado de alguna proteína), luego vienen meses en que no lo puede ver ni en pintura y solo quiere cous cous, o cabellos de ángel, pero siempre termina volviendo al arroz, su acompañamiento preferido. Mientras coma lo que va al lado del arroz (huevo, carne, pollo), me da lo mismo si quiere arroz los 7 días de la semana, la rutina es algo muy importante para ella y no me voy a preocupar más.
4.- La moda. Mi estilo actual se llama “mamá cómoda = mamá feliz”. Jeans, polera, ballerinas y un tomate en el pelo, ese es mi atuendo el 90% del tiempo, para ir a trabajar me cambio los jeans por pantalones (algunos días, no todos…) y la polera me da lo mismo porque el delantal me la cubre. La ropa es cómoda, fácil de combinar y se puede volver más arreglada con un par de accesorios y no tanto trabajo. Así que este año me va a importar un coco lo que dicte la moda y seguiré fiel a mi estilo.
5.- Qué, cómo y dónde le das de comer a tus hijos. Cómo ya he dicho más de una vez, me molesta mucho que la gente se sienta que tiene derecho a meterse en la vida de los demás, que tiene derecho a juzgarlos. He sido víctima de eso y no quiero hacer lo mismo porque sé muy bien cuánto daño puede hacer. Por ese motivo no me voy a preocupar de cómo alimentes a tus hijos, esa es tu preocupación. Me da lo mismo si quieres sacar la pechuga para darle papa a tu guagua en medio de un restaurante lleno de gente, o en el metro, lo que sea necesario para que tu hermosa criatura no pase hambre. Si por algún motivo (que no voy a preguntar) tu guagua toma fórmula y no pechuga, tampoco te voy a juzgar, si tu hijo come sólo comida casera hecha con verduras orgánicas, te felicito!! Si le das colados calentados en el microondas del patio de comidas del mall mientras compras los regalos de Navidad, bien por ti (cero juicio de mi parte). Si llevas a tus hijos al McDonald´s como premio por algo que han hecho, excelente idea, todo niño merece un poco de “desorden culinario” de vez en cuando (y las papas fritas son un vicio!!). Tampoco te voy a juzgar si sacas un paquete de Chis Pop mientras esperas por una eternidad en la notaría para hacer un trámite urgente junto a tus hijos, incluso es posible que comparta cualquier cosa rica que ande trayendo en mi cartera contigo, con tal que tu espera se haga más llevadera, pero juzgarte, JAMÄS!! Las madres debemos ser aliadas, aunque no nos conozcamos.
6.- La peleas en Facebook. Para algo existe la opción “eliminar de tus amigos” y “salir del grupo”. No hay para qué martirizarse ni seguir en contacto con alguien con quien no quieres hablar.
7.- Que mis hijas vean mucha TV. Tengo clarísimo que para los niños lo mejor es jugar al aire libre, pero hay días (especialmente en invierno) en que las niñas no quieren salir, les da lata ir al parque, prefieren quedarse en la casa viendo monitos. En ese caso, lo mejor que puedo hacer es acompañarlas y procurar que vean cosas adecuadas para su edad y, de ser posible, que hagan un poco de ejercicio bailando con alguna canción de moda.
8.- Cumpleaños “cuáticos”. Me da los mismo si el mantel, platos, vasos y globos combinan, si la guirnalda de “FELIZ CUMPLEAÑOS” es hecha a mano o comprada en el supermercado, o si es la misma que uso todos los años. No me importan mucho los “temas” de cumpleaños, ni las paletas de color, ni ninguna otra tontería. Ya desperdicié preciado tiempo haciendo cumpleaños temáticos los primeros años de mi hija mayor, lo que aprendí de esas experiencias es que los niños no se preocupan si los cupcakes son perfectos y están todos combinados con los colores de los globos y demás decoraciones, mientras estén ricos y llenos de chocolate, ellos no se van a quejar; además a ellos les interesan más los inflables y camas elásticas que si hay un arco de globos; que no les importa si la piñata es hecha a mano o comprada en Meiggs, mientras esté llena de juguetes, es buena.
9.- Que mi hija quiera ponerse el mismo vestido todos los días. Este último tiempo mi hija mayor ha tenido una pequeña fijación con Minnie, lo que me ha llevado a comprarle harta ropa con estampados de la ratona en cuestión. Tiene varios vestidos, muy lindos todos, pero hay uno que le fascina, que quiere ponerse todos los días, hasta que parece una “manda”. La verdad es que me da lo mismo si quiere usarlo casi a diario, me da lo mismo si los demás piensan que es una “cabra cochina” por usar siempre el mismo vestido. Yo me preocupo que cada noche sea lavado y colgado a secar antes que lo vuelva a usar, y trato con más fuerza que use distintas prendas cada día. Pero si eso no funciona, no me voy a preocupar por la opinión de los demás; y si es necesario que le compre dos o tres vestidos iguales ara que ella los pueda usar todos los días, así será.
10.- Decir garabatos delante de mis hijas. Entiendo que no es bueno decir palabrotas delante de los niños, que es muy fácil que las repitan si entender su significado. De verdad trato con todas mis ganas de no hacerlo, pero cuando el perro se mea en la alfombra por tercera vez en el día, es normal que se me salga un “CSM”, o si me pego en la esquina de un mueble con el dedo chico del pie, lo más probable es que diga MIER**. En estos casos no me voy a estresar, las niñas no se van a traumar ni les voy a cagar la vida. Sólo deberé tratar de morderme la lengua la próxima vez.
11.- Tomarme más de 3 cafés en la mañana. Después de una noche difícil, cuando las niñas no han dormido bien, es necesario tomar más de un café, incluso en la tarde es posible que me tome una Red Bull en la pega si el sueño me está matando. Todo sea por mantenerme en pie!!
12.- Ir al psiquiatra. La verdad es que nunca me ha hecho problema ir al psiquiatra, mi problema está en que muchas personas piensan que uno está loca porque va al psiquiatra (mal llamado “loquero”), pero la verdad es que si no fuera al psiquiatra estaría loca, si no me tomara mis medicamentos me sería difícil llevar el ritmo que llevo, cuidar a mis hijas, llevarlas y traerlas del colegio y jardín todos los días, llevar a la mayor a terapia 4 veces por semana, tener un trabajo de medio tiempo, este blog, vida social, trabajo voluntario en Coaniquem. Así que por mi salud mental y la de mi familia, voy al psiquiatra y me importa un pito la opinión de los demás.
13.- Salirme del grupo de Whatsapp del curso de mi hija porque las mamás son un cacho. O silenciar el grupo oficial del curso y armar un mini grupo con las mamás más simpáticas para hablar de cosas más entretenidas y mantenerme al tanto de lo que pasa en el curso sin tener que leer tanta tontera.
14.- Decir que No a una salida de fin de semana y acostarme temprano. La vida social es importante, pero también lo es el descanso. Más de alguna vez no he querido ir a algún compromiso y le he pedido a mi marido que vaya solo, usando la excusa que no tenemos niñera, y aprovecho ese tiempo para darme un baño de tina y dormir temprano.
15.- Presionar a mis hijas para que sean la mejor del curso.  Para que tengan las mejores notas, las que tienen más actividades extraprogramáticas, etc. Prefiero que sean las niñas más felices de su curso y pasen la tarde entera jugando en la plaza con sus amigos
16.- La presión de ser perfecta. La mamá perfecta, la esposa perfecta, la apoderada perfecta, trabajadora modelo, vecina preocupada, la que hace todo bien… Prefiero ser feliz en lo que hago y ser la mejor versión de YO que pueda ser.

Constanza Diaz

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